El trastorno de pánico ha sido considerado por algunos autores como un trastorno respiratorio, con una disminución
significativa en el umbral de detección de los niveles de CO2 y una reacción de extrema ansiedad ante la detección aparentemente
elevada de dichos niveles. Este estudio demuestra que independiente de la asociación o no de los síntomas propios de los ataques de
pánico con un componente respiratorio, el modelo de inducción de ataques por medio de la administración de CO2 es válido tanto para el
grupo “respiratorio” como para el “no respiratorio” lo que constituye un apoyo a la teoría del origen respiratorio de la condición. |