Condiciones como los traumatismos craneanos o el síndrome de Down pueden favorecer la expresión del gen de la
proteína precursora del amiloide. Esto, en presencia de una susceptibilidad genética conferida por la presencia del alelo
ApoE4 o de mutaciones en los genes de la PS1, PS2 o la APP, puede llevar a la producción de beta amiloide (1) el cual
puede depositarse a lo largo del tejido cerebral formando placas amiloideas (4) y llevando a la disfunción celular (3) y a
la formación de enmarañamientos neurofibrilares (2 y 5) (asociado a mutaciones en el gen de la proteína Tau). Este
conjunto de alteraciones conduce finalmente a la muerte celular (6). |