Los pacientes con diagnóstico de trastorno de pánico deben ser evaluados en primera instancia respecto al potencial abuso de
alcohol. Si éste no está presente, el uso de benzodiacepinas a corto plazo es recomendable con el objetivo de lograr un control rápido
de la sintomatología ansiosa. Concomitantemente debe iniciarse un tratamiento farmacológico con antidepresivos o terapia
cognitivo-comportamental (CBT). Al cabo de 10 semanas es posible determinar si la terapia aguda ha sido eficaz. En tal caso, los
antidepresivos deben continuarse por espacio de 6 meses como mínimo mientras as benzodiacepinas pueden irse descontinuando
progresivamente. En caso de una respuesta incompleta durante la fase aguda o reaparición de síntomas con el manejo a largo plazo, la
adición de otro medicamento, el aumento de las dosis, o la terapia combinada de antidepresivos o benzodiacepinas a largo plazo pueden
ser necesarios. |