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La función del cerebro ha sido preocupación constante del hombre desde la época de Hipócrates (S. V a.C.) cuando éste atribuyó la conciencia
a este órgano en vez del corazón. Galeno separó la función cerebral en sensorial (por encima del tentorium) y motora (por debajo del tentorium).
Posteriormente se creyó que a nivel de los ventrículos cerebrales se ubicaba el "pneuma psíquico" con diferentes funciones según la ubicación:
sensación (anterior), intelecto (medio) y memoria y movimiento (posterior). En el siglo XVII Willis estableció que la función cerebral estaba
localizada en la materia gris y no en los ventrículos (Iskandar & Nashold. Neurosurg. Clin. North. Am. 1995; 6:1-25). Hasta el siglo XVIII, se creía
que la función del tejido nervioso era únicamente glandular, con los nervios como ductos a través de los cuales discurrían fluidos secretados por el
cerebro (Kandel. Essentials of neural science and behavior, 1995).
Desde 1796 Franz J. Gall, investigando los postulados de fisionomía de Lavater (1775) sobre la relación de la forma de la cabeza y los rasgos
psicológicos de un individuo, es apoyado por Johann K. Spurzheim y desarrolla el concepto de la craneología, posteriormente denominado frenología
por Thomas Foster en 1815, el cual establece que las facultades mentales y las características espirituales están localizadas en sitios específicos
de la superficie (corteza) del cerebro, siendo posible reconocerlos en la superficie del cuero cabelludo (según la forma del cráneo); a pesar de los
abusos cometidos en nombre de su doctrina, Gall es considerado uno de los más importantes anatomistas del cerebro, al mejorar las técnicas de disección,
al considerar que la función nunca puede ser separada de la estructura, que el sistema nervioso es una sucesión jerárquica de ganglios independientes
pero unidos entre sí, al determinar que las vías piramidales se cruzan a nivel del bulbo, al establecer el origen de los ocho primeros pares de nervios
craneales y al determinar que la sustancia gris y blanca están conformadas por la "matrix nervorum" (origen) y las fibras nerviosas provenientes de la
anterior, respectivamente. Pero Gall no es sólo el pionero en la localización de las funciones cerebrales (27 caracteres básicos de los cuales se
confirmó luego el del habla), es considerado también como el fundador de la psicología como ciencia biológica al ser el primero en formular las teorías
evolutivas ("personología anatómica") (Schott. Crónica de la medicina, 1993). A mediados del siglo XIX, el neurólogo británico J. Hughlings Jackson
estudiando pacientes con epilepsia focal, mostró que diferentes actividades motoras y sensoriales se localizan en distintas partes de la corteza cerebral.
Wernicke demostró que diferentes comportamientos son mediados por diferentes regiones cerebrales que son interconectadas con diferentes vías neurales
(Kandel. Essentials of neural science and behavior, 1995). En los 40s, el neurocirujano Wilder Penfield usando estimulación eléctrica en más de 1000
pacientes que fueron intervenidos por epilepsia, corroboró los hallazgos de Jackson al describir la respuesta de diferentes áreas corticales
(Kandel & Hawkins. Sci. Am. 1992; 267:53-60).
Las tesis que las afecciones mentales tienen un sustrato biológico es ya antigua ; Wilhelm Griesinger (1817-1868) consideraba que la base de las
enfermedades mentales debía buscarse en el sistema nervioso (lesión orgánica), aunque no siempre pudiera probarse su existencia. El afirmaba que "la
psiquiatría y la neuropatología no son sólo dos campos relacionados estrechamente, son un campo en el cual un sólo lenguaje es hablado y las mismas
reglas jugadas". Emil Kraepelin, quien nace en 1856, concebía las enfermedades mentales como entidades clínicas distintas (modelo médico de la locura);
aunque su mirada clínica tenía un propósito descriptivo y clasificatorio, más que psicopatológico, afirmaba que la base de tales enfermedades era biológica.
Pero a comienzos del siglo XX se presentaron varías corrientes "funcionalistas" que inundaron con sus teorías el campo del conocimiento psiquiátrico,
dejando de lado los esfuerzos de los pioneros de la psiquiatría biológica. Para el psicoanálisis la enfermedad mental es concebida en una perspectiva
funcional, constituye una tentativa de ajuste, de resolución de los problemas, que no pudo darse de otra manera más satisfactoria; toda perturbación
aunque ineficaz y dolorosa, constituye una forma de orden donde el conflicto representa un factor común a la salud y la enfermedad (Ionescu. Catorce enfoques
de la psicopatología, 1994). Adolf Meyer, neurólogo y psicopatólogo, se oponía a la visión kraepeliniana de las enfermedades y consideraba a la
psicopatología como una patología funcional de la adaptación ("las enfermedades son diversas modalidades de reacción"). Henry Ey, con la teoría del
organodinamismo, trata de proponer una tentativa por superar los puntos de vista organicistas basados en las localizaciones y la anatomopatología,
utilizando aportes de la psicología : "toda forma psicopatológica exige para su formación, a la vez y en conjunto, una perturbación orgánica primordial
y una estructura psicológica necesaria que constituye su fenomenología, su base existencial" (Ionescu. Catorce enfoques de la psicopatología, 1994).
Sin embargo no pasó mucho tiempo para que se diesen reacciones que iban en contra de los postulados funcionalistas ; dentro del seno de la misma
psicología, Wilhelm Wundt con su psicología estructural trata de establecer las leyes del pensamiento estudiando los "materiales de construcción" de los
fenómenos psicológicos más allá de los aspectos organizacionales propuestos por la psicología funcional de William James. Klerman, creador del concepto
"neokraepeliniano", concibió la psiquiatría como una especialidad médica y hacía referencia a la existencia de una frontera entre normalidad y enfermedad
(bases biológicas de los trastornos mentales) (Ionescu. Catorce enfoques de la psicopatología, 1994). Akiskal & McKinney al referirse a la
pseudopsiquiatría y a la dicotomía orgánico vs. funcional, mencionan una serie de postulados filosóficos que hacen referencia a ello : citan a Bertrand
Russell quien afirmaba que el dilema mente-cuerpo es un constructo teórico equívoco ya que "mente" y "cuerpo" son meramente diferentes palabras que
describen el mismo fenómeno. Citan también a Graham quien afirmaba : "... ningún estado, enfermedad, reacción, o cualquier cosa es psicológico o físico.
Es por sí mismo ; nosotros escogemos la forma en la cual deseamos hablar de ello... En particular, una emoción es la misma colección de eventos en el
organismo ; nosotros podemos darle un nombre como 'miedo' o 'rabia' las cuales son palabras del lenguaje psicológico, o podemos usar los nombres de
procesos en el sistema nervioso, glándulas y músculos, nombres que son palabras del lenguaje físico". Akiskal & McKinney continúan diciendo que quienes
rechazan el modelo médico argumentan que sólo los cambios que son manifestaciones evidenciables de anormalidad física califican como enfermedades médicas,
pero para ellos, todos los estados emocionales (descritos en lenguaje psicológico o no) son estados organísmicos y tienen por tanto correlatos
fisicoquímicos. "El punto crucial es que, desde un punto de vista metodológico, la orientación antimédica contraviene la investigación biológica de los
trastornos mentales y una perspectiva tan estrecha no es permisible en psiquiatría" (Akiskal & McKinney, 1973).
Esto de ninguna manera debe entenderse como un distanciamiento con lo humanístico y lo social. Las explicaciones en la ciencia deben tener siempre
algunos elementos de reduccionismo. El reduccionismo busca explicar una amplia variedad de fenómenos naturales por el comportamiento de un limitado número
de simples constituyentes sujetos a rigurosas leyes. Sin embargo, no basta solamente con entender los orígenes de los procesos mentales, la dinámica
cerebral que les es propia o los disbalances de la misma ; es preciso considerar además, un cúmulo de factores que siempre se habían considerado más allá
de las 'fronteras del cerebro'. Hoy en día sabemos que el cerebro no 'existiría' sin la interacción con el entorno, y que el entorno no podría 'existir' s
in un cerebro que lo concibiese. La plasticidad es común al cerebro y al entorno, pero el artista que los modela no es otra cosa que su interacción. La
ciencia ha llegado a la psiquiatría para intentar aclarar el oscurantismo en el que estaba sumida, para dar una voz de alerta sobre la especulación y para
proponer una posición desapasionada y objetiva donde sea posible admitir la ignorancia.
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Un cerebro humano adulto tiene más de 10^11 neuronas, sin embargo lo que determina su tamaño no es el número de neuronas (similar a las encontradas en
el neonato tras la destrucción apoptótica del 90% de las neuronas fetales), sino el crecimiento de las mismas, el incremento en el número de axones y
dendritas (hasta 10^14 sinápsis, 3 x 105 fibras de asociación por hemisferio y 2 x 108 fibras de asociación en cuerpo calloso), lo que le permite tener una
masa cuatro veces más grande que la del cerebro neonatal (Shatz. Sci. Am. 1992; 267:35-41). Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que hasta un 30% a 50% de
las conexiones sinápticas a nivel del lóbulo frontal desaparecen en la adolescencia, lo cual no compromete el tamaño definitivo del cerebro, alcanzado ya
para esa época (Huttenlocher. Brain Res. 1979; 163:195-205). Todo el proceso de neurogénesis, incluyendo los cambios en el número de neuronas y sus
conexiones, no está limitado a la determinación genética, ya que sólo cerca de un 10% de todos los genes humanos son específicos para el cerebro
(Grove. Curr. Biol. 1992; 2:142-144). La maduración del sistema nervioso puede ser modificada y formada por la experiencia, lo que confiere cierto grado de
adaptabilidad al entorno, librando a los genes de proveer una información muy onerosa que demandaría un material genético de mucho mayor tamaño y
complejidad. La actividad neuronal es genéticamente conservativa (Shatz. Neuron. 1990; 5:745-756).
Las neuronas son generadas por precursores en la superficie inferior de la corteza (zona proliferativa) de donde se trasladan a la zona subventricular;
posteriormente, las neuronas postmitóticas migran a través de la zona intermedia hacia las capas superiores de la corteza guiadas por las células gliales y
utilizando moléculas de adhesión como la astrotactina (Rakic, 1988). Una vez ubicadas en sus sitios de localización definitivos, una estructura
especializada llamada "cono de crecimiento" se forma ; ésta controla la inserción de nuevos elementos de membrana, libera enzimas proteolíticas para abrir
nuevas vías a través de la matriz extracelular y extiende unos finos procesos denominados "filopodias" para guiar el crecimiento a su objetivo apropiado
orientándose con factores neurotrópicos y gradientes de quimioafinidad (atractantes) liberados por las células objetivo, que dependen de la activación del
AMPc y el influjo de Ca++ mediados por receptores tirosínkinasas (Gundersen & Barrett. Science. 1979; 206:1079-1080; Purves & Lichtman. Principles of neural
development, 1985; Tessier-Lavigne et al. Nature. 1988; 336:775-778; Zheng et al. Nature. 1994; 368:140-144; Song et al. Nature. 1997; 388:275-279).
Tras la ubicación definitiva de las neuronas y el desarrollo de sus prolongaciones y contactos sinápticos con otras neuronas, se da un proceso de
transformación celular que les permite hacerse cargo de funciones específicas, conforme avanza el desarrollo del sistema nervioso, las cuales se concentran
en determinadas áreas cerebrales. En niños normales, por ejemplo, la emergencia de las habilidades cognitivas frontales coinciden con cambios marcados en
la organización citoarquitectónica de la corteza prefrontal como la aparición del aspecto magnocelular de las neuronas piramidales de la capa III, la
rápida sinaptogénesis y un patrón metabólico regional que se parece al del adulto a los 16 a 24 meses de edad (Chugani & Phelps. Science, 1986; 231:840-843).
Adicionalmente se da un ajuste de los números celulares a los requerimientos de diferentes funciones. Esto se logra por medio de la muerte celular
(apoptosis) a través de la unión del glutamato a receptores AMPA en fases agudas y a receptores NMDA en fases tardías, con el consecuente aumento
intracelular de iones de Ca++ y la activación de proteasas intracelulares (excitotoxicidad) (Choi. Neuron. 1988; 1:623-634; Kater et al. Ann. N.Y. Acad. Sci.
1989; 568:252-261); en caso contrario numerosos trastornos del desarrollo resultarían debido a la formación deficiente o aberrante de neuronas como se
aprecia en la corteza frontal de sujetos esquizofrénicos o autistas.
Estudios en el sistema visual de animales permiten la
correlación entre función y estructura e identificar la vía desde los
estímulos externos hasta la respuesta fisiológica. En el núcleo geniculado
lateral, los axones de las células retinales son estrictamente segregados de
tal manera que los axones de un ojo se intercalan con los del otro ojo hasta
formar una serie de capas específicas. Posteriormente, los axones del núcleo
geniculado lateral reproducen este patrón y terminan en columnas de dominancia
ocular a nivel de la capa cortical 4. Para que los axones sigan este patrón se
requiere de la corrección de muchos errores iniciales, de la remoción de
"inputs" inapropiados generados por el crecimiento de axones en múltiples
direcciones. Para esto, se aprovechan del hecho que sólo hasta etapas
avanzadas de la vida la estructura y función de las neuronas son específicas,
mientras en etapas tempranas todas las neuronas de la capa 4 están en
capacidad de responder en forma similar a los estímulos. Ya en el cerebro
maduro, las capas están perfectamente determinadas debido a la selección de
los axones que establecen las sinápsis definitivas. Tal selección se dio a
través de la competición con otros axones posiblemente. El tiempo de actividad
de los potenciales de acción determinó cuáles axones se quedaban y cuales
desaparecían (Miller et al. Science. 1989; 245:605-615).
La mielinización y la giración son otros conceptos básicos
en el desarrollo cerebral. Los sistemas más "primitivos" son los primeros en
mielinizarse (desarrollo filogenético), de tal manera que la mielinización se
da primero en el sistema nervioso periférico, luego en la médula espinal y
finalmente en cerebro. Al momento del nacimiento, los sistemas sensoriales
están mielinizados, más no así los sistemas motores y las áreas parietales
posteriores y frontales (funciones asociativas y de discriminación sensorial).
A los 18 meses de edad, la sustancia gris y blanca adquiere el patrón maduro
del adulto. La formación de giros cerebrales también es un reflejo del grado
de madurez cerebral ; así, los neonatos exhiben una etapa 2 con giros
primarios bien identificados y sólo alcanzan la etapa 4 del adulto, con giros
terciarios, en el primer año de vida. Al igual que la mielinización, la
giración madura en una dirección occipitorostral. Las regiones inferomediales
del lóbulo temporal como el giro hipocampal, muestran una diferenciación
temprana por ser áreas filogenéticamente más viejas con una estructura
cortical diferente (Naidich. Int. Pediatr. 1990; 5:81-86).
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PLASTICIDAD Y ESPECIALIZACIÓN CEREBRAL |
Pero el cerebro no culmina su proceso de desarrollo en los
primeros años de la vida ; continúa con la capacidad de establecer
asociaciones entre diversas áreas cerebrales, según los requerimientos del
entorno (adaptación), y con la capacidad de modificar alguna de sus funciones
en ésas áreas. Las funciones localizadas en regiones delimitadas del cerebro
no son facultades complejas de la mente, son operaciones elementales. Las
facultades más elaboradas son construidas de las interconexiones en serie y
paralelas de varias regiones cerebrales. Así, el daño de una simple área no
necesariamente lleva a la desaparición de una función mental específica, ya
que las regiones no lesionadas pueden reorganizarse supliendo la función
comprometida (Kandel. Essentials of neural science and behavior, 1995). La plasticidad neuronal puede ser definida como
un cambio en el funcionamiento neuronal previo, producido por estímulos
diversos como lesiones cerebrales, experiencias traumáticas, procesos
psicoterapéuticos o administración de psicofármacos, entre otros. Eccles en
1974 realizó los primeros trabajos en plasticidad neuronal del SNC (médula
espinal) y desde entonces se ha encontrado que la misma puede darse a varios
niveles : morfológico (retracción de procesos gliales y rearreglos
sinápticos), fisiológico (potenciación a largo plazo [long term potentiation -
LTP], depresión a largo plazo [long term depression - LTD] y cambios en las
zonas de representación cortical), molecular (up-regulation, down-regulation,
desensibilización y sensibilización de receptores).
Sin embargo, este concepto de plasticidad no debe
llevarnos a pensar un cerebro caótico, desorganizado, arbitrario o
aleatorizado. En múltiples estudios biológicos, bioquímicos y
anatomopatológicos, se ha podido comprobar la especialización de los
hemisferios cerebrales en determinadas funciones, de tal manera que podemos
incluso hablar de una dominancia hemisférica cerebral. Estudios con EEG,
utilizando la disminución del patrón alfa como indicador de actividad
cerebral, demuestran que el hemisferio izquierdo se especializa en procesos
analíticos, secuenciales y verbales, mientras el derecho lo hace en los
procesos visoespaciales y de síntesis (Fein & Callaway. Current Psychiatric Theraphy, 1993).
La especialización no es sólo para los hemisferios
cerebrales, sino también para los lóbulos que los componen, de tal manera que
cualquier lesión en los mismos puede conducir a diferentes manifestaciones.
Estudios de Davidson et al. sobre el papel de la corteza prefrontal en la
función afectiva, muestran que la región anterior izquierda se especializa en
el aproximamiento, mientras la región anterior derecha en la separación. Así,
una anormalidad en la actividad frontotemporal izquierda está presente en
pacientes psicóticos, mientras los sujetos deprimidos presentan una
disminución en la activación de la región anterior izquierda (Fein &
Callaway. Current Psychiatric Theraphy, 1993). La corteza puede ser dividida en cuatro lóbulos
anatómicamente diferenciables : el lóbulo frontal está encargado de la
planeación de acciones futuras y del control del movimiento, el lóbulo
parietal de la sensación y la imagen corporal, el occipital de la visión y el
temporal de la escucha, el aprendizaje, la memoria y la emoción (Geschwind. Sci. Am. 1979 ; 241 : 180-199).
En algunas ocasiones, los límites aparentemente definidos de los
lóbulos cerebrales no son tan claros, e incluso, pueden destacarse
subdivisiones en ellos con funciones muy definidas y diferentes a las
circundantes.
En un intento por definir los límites del sustrato
anatómico de la psiquiatría, el concepto de "lóbulo límbico", para algunos más
teórico que real, fue introducido por primera vez por Paul Broca y redefinido
en 1937 por Jean Papez el cual lo denominó como el sustrato biológico de las
emociones. Este incluía al giro parahipocámpico, el giro cingulado, el giro
subcalloso y el hipocampo. Es curioso que en búsqueda del sustrato anatómico
de las emociones, sólo incluyeron estructuras como el giro cingulado, al cual
se le atribuyen funciones de aprendizaje y codificación activa del significado
de los estímulos, y el hipocampo, una corteza de transición que recibe la
información del medioambiente desde el neocortex y posiblemente participa en
los niveles de alertización y en la memoria reciente Por esta razón, en 1952
Paul McLean revaluó el concepto al encontrar que otras estructuras
circundantes se relacionaban estrechamente con las propuestas originalmente
por Broca y que la gama de funciones iba más allá de la interpretación de
estímulos medioambientales y de la memoria. Tal es el caso de la amígdala (con
funciones de memoria y aprendizaje y control de respuestas de ataque, defensa,
ingestión y reproducción), el núcleo accumbens, el septum (funciones
cronobiológicas y control de la reactividad al medio, conductas de refuerzo),
el hipotálamo, la habénula (interconecta estructuras telencefálicas y del
tallo), parte del tálamo (núcleos anteriores, dorsomediales, intralaminares y
de la línea media) y núcleos reticulares. Actualmente, el sistema límbico,
exento ya del empeño de delimitación, es un constructo que incorpora varias
estructuras cerebrales interconectadas por un sinnúmero de redes neuronales y
que permite apreciar la complejidad del sistema nervioso central y la
interrelación de sus áreas. El concepto moderno incorpora estructuras como la
corteza orbitofrontal (procesos emocionales y ejecución apropiada de
conductas), la corteza temporal (mediatiza las influencias corticales sobre el
sistema límbico) y el subiculum (que da origen a las fibras que conforman el
fórnix culminando en el hipotálamo), permitiendo así designarlo como un
sistema cerebral encargado de la regulación de funciones cognitivas,
afectivas, comportamentales, neuroendocrinas y vegetativas (Iskandar &
Nashold, 1995).
Recientemente se ha propuesto la existencia de una
arquitectura neural paralela caracterizada por cinco circuitos mayores y que
permite la articulación de las diferentes funciones (afectivas y cognitivas o
afectivas y extrapiramidales, p.ej.) : 1) motor (centrado en la corteza motora
precentral), 2) oculomotor (corteza frontal y ocular suplementaria), 3)
corteza prefrontal dorsolateral, 4) corteza orbitofrontal lateral y 5) sistema
límbico (corteza orbitofrontal medial y cíngulo anterior). Los ganglios
basales, además de cumplir un papel importante en la función extrapiramidal,
se articulan con varios de éstos circuitos cumpliendo funciones asociativas y
sensoriomotoras (complejo estriato-palidal dorsal) y límbicas (complejo
estriato-palidal ventral que abarca el núcleo accumbens y el caudado ventral)
(Alexander & Crutcher, 1990). Muchas funciones sensoriales, motoras o de
otro tipo, dependen de varias vías neurales ("procesamiento en paralelo").
Cuando una región cerebral o una vía neural es lesionada, otras a menudo son
capaces de compensar parcialmente la pérdida (Kandel, 1995).
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ORGANIZACIÓN MODULAR DE LA CORTEZA |
La capacidad que el cerebro tiene de compensar las
pérdidas funcionales por lesión de una de sus áreas especializadas radica
específicamente en una división compleja de las funciones y en la
jerarquización de las mismas. Desde el siglo XIX, el psiquiatra alemán Paul
Emil Flechsig mostró que ciertas regiones del cerebro como la V1 (corteza
visual) tienen una apariencia madura al nacimiento, mientras otras, incluyendo
regiones periféricas a la V1 (áreas de asociación visual), continuaban en
desarrollo a medida que iban adquiriendo experiencia. La teoría de Flechsig
encontró soporte en la evidencia que lesiones en las áreas de asociación
visual, a diferencia de las lesiones en el área V1 propiamente dicha, llevaban
a una condición donde los sujetos veían pero no comprendían lo visto (Zeki,
1992). Se ha demostrado entonces, que una función cerebral no radica en su
totalidad en una región cerebral específica y que se debe más bien a una
integración de operaciones individuales de varias áreas contiguas. Un sistema
reentrante podría unir y sincronizar las señales para dar una idea global del
mundo externo (sea visual, auditivo, afectivo...) (Zeki & Shipp,
1988).
Las observaciones iniciales de Ramón y Cajal indicaban que
la corteza cerebral tenía una estructura laminar constituída por 6 capas. Aún
hoy éstas se pueden apreciar y diferenciar con las técnicas de observación más
avanzadas. Las láminas corticales ofrecen un grado de diferenciación
progresivo a medida que nos acercamos a la superficie, observándose a nivel de
la lámina I una función integradora global (principalmente a través de la
corteza prefrontal donde se da una integración cognitivo-afectiva de la
información proveniente del área 39-40, también llamada área de integración
polimodal [visual, cenestésica, auditiva]). Sin embargo, además de la organización laminar de la corteza, es posible apreciar
una organización modular, donde neuronas de las diferentes láminas, en un
segmento específico de la corteza, establecen sinápsis "poderosas" para la
transmisión de paquetes de información espacio-temporales, conformando una
estructura cilíndrica virtual llamada módulo. Cuando un módulo se activa
(activación simultánea de sus neuronas) se produce la inhibición de los
módulos periféricos. Los módulos son regulados por interneuronas GABAérgicas a
través de receptores GABA-A (Benes, 1988).
Concebir la corteza cerebral como un panal laminar formado
por un gran conjunto de módulos (106 en total), y no sólo como una
distribución generalizada de 6 capas, permite entender la interrelación de
diferentes segmentos corticales para la puesta en marcha de una función
específica. El sistema septo-hipocampal, por ejemplo, compara la información
de los módulos perceptivos (área 39-40) con información de los módulos
mnésicos de la corteza temporal. En caso de que la información no sea
coincidente, se activan áreas de la corteza prefrontal que llevan a un
incremento de la atención y de estrategias de exploración.
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NEUROTRANSMISIÓN |
Las células nerviosas, que son las unidades funcionales
más pequeñas del sistema nervioso, presentan formas muy variadas (cientos).
Una característica común a todas ellas es la presentación de numerosas
ramificaciones, dendritas y axones. A través de las primeras suele realizarse
la conducción del impulso hacia el cuerpo neuronal, mientras que los axones se
encargan, generalmente, de la transmisión del impulso desde el cuerpo neuronal
a otras neuronas, aunque existen flujos retrógrados también. Los axones y las
dendritas presentan características morfológicas distintas: las dendritas son
muy ramificadas y sus ramas aparecen en la vecindad del cuerpo neuronal. Los
axones son prolongaciones finas y largas, la mayoría de las veces únicas, que
terminan en un telodendrión; ésta estructura establece comunicación con otras
neuronas a partir del espacio sináptico. Es preciso sin embargo, aclarar que
las dendritas pueden establecer conexiones sinápticas entre sí (conexiones
dendrodendríticas), al igual que los cuerpos neuronales (conexiones
somatosomáticas), formando circuitos neurales locales que comparten
información por medio del flujo de iones o gases de una célula a otra sin
requerir de la despolarización. Esto es particularmente útil en la modulación
de la liberación de neurotransmisores.
Hay dos tipos principales de células cerebrales : las
neuronas que procesan información y las glias (Bennett et al., 1991). Éstas
últimas se subdividen en astrocitos (con funciones de barrera
hematoencefálica, guía durante el desarrollo neuronal y andamiaje cerebral),
oligodendrocitos (que producen la mielina en el SNC) y microglias (que actúan
como macrófagos). Las neuronas, como otras células, poseen la capacidad de
mantener su medio interno constante gracias a una diferencia entre las
concentraciones intra y extracelulares de potasio (K+) y sodio (Na+). El K+ se
encuentra en mayor cantidad en el interior y el Na+ en el exterior. El K+ se
difunde a través de canales iónicos de la membrana celular en forma constante,
incluso en reposo, de manera que para mantener una carga eléctrica constante
(potencial de reposo) siempre debe estar en funcionamiento una proteína de
membrana, la bomba Na+/K+ ATPasa, encargada de entrar los iones K+ que salen
en reposo y de sacar los iones Na+ que entran durante la despolarización. En
reposo, el interior del axón tiene una carga aproximada de -70 mV
(milivoltios) en relación con el medio externo. Si la llegada de un impulso
nervioso se presenta, los canales iónicos se abren y los iones de Na+ penetran
en gran número en el interior del axón. Esto lleva a que la cara interna de la
membrana se vuelva positiva. El potencial de acción así creado, se propaga a
lo largo del axón y permite la liberación por exocitosis de los
neurotransmisores almacenados en las vesículas postsinápticas, utilizando la
mediación del Ca++. A diferencia de las neuronas motoras (sistema nervioso
periférico - SNP), las neuronas del SNC funcionan en grupos, tanto que ninguna
de ellas tiene una conexión específica con otra. Los grupos de neuronas
convergen en una neurona postsináptica para generar varios potenciales
postsinápticos (sumación espacial) que en caso de coincidir en el tiempo
(sumación temporal), conducen a la despolarización de la neurona
postsináptica.
El primer compuesto endógeno determinado con propiedades
de neurotransmisión fue la acetilcolina. Posteriormente muchas aminas y
aminoácidos se unieron a la lista, como la noradrenalina, adrenalina,
serotonina, ácido glutámico, neuropéptidos, ácido g-aminobutírico y dopamina.
En la actualidad el número sigue creciendo, conociéndose más de 50 moléculas
con esta propiedad. Pero el efecto de los neurotransmisores como tal no es
suficiente, en la mayoría de los casos, para que se produzca una reacción
postsináptica (en la célula vecina), es necesario un mecanismo amplificador,
el cual es producido por la unión de los neurotransmisores con sus receptores.
La unión neurotransmisor-receptor requiere de una alta afinidad y
especificidad estereoquímica; es saturable y reversible (Hille &
Catterall, 1994). Los neurotransmisores liberados, luego de su breve interacción con los
receptores, pueden seguir varios caminos: 1) Recaptación presináptica por un
transportador dependiente de Na+ (descrito para dopamina, serotonina,
noradrenalina, GABA, glicina, glutamato y colina) a nivel de la membrana
presináptica, llamado bomba recaptadora (o mejor, bomba captadora). 2)
Reincorporación, una vez han sido retomados por la neurona presináptica, a las
vesículas presinápticas mediante mecanismos activos (transportador) o
degradación por la MAO (monoaminoxidasa). 3) Metabolización por la COMT
(catecol-o-metil-transferasa) de aquellos que permanecen en el espacio
extracelular. 4) Captación por las células gliales, dotadas de COMT y MAO. 5)
Difusión a través del líquido intersticial a los capilares, donde se produce
su degradación a nivel de los eritrocitos (Dean et al., 1993).
Las bombas recaptadoras de monoaminas son proteínas
transportadoras ubicadas en la membrana de los telodendriones y del soma
neuronal. El transporte (captación) de las monoaminas se lleva a cabo sin
necesidad de utilizar la hidrólisis del ATP, aprovechando el influjo de Na+ el
cual es energéticamente favorable. El Cl- también es importante, pero mucho
menos que el Na+. Posteriormente el K+ permite la reorientación de los sitios
activos (cambio conformacional) para la captación de monoaminas que permiten
un nuevo ciclo. La recaptación del neurotransmisor tiene tres consecuencias
importantes : 1) los niveles del neurotransmisor en el espacio sináptico caen
más rápidamente que por difusión simple, 2) los efectos del neurotransmisor
liberado se limitan a cierta área del espacio sináptico (por acción dispar de
las bombas recaptadoras a lo largo de la membrana presináptica) y 3) el
neurotransmisor puede ser reciclado para una nueva liberación. Para la
identificación del ligando los transportadores poseen un asa
extracitoplasmática con múltiples sitios de glicosilación ligados a
asparagina. La fosforilación de dominios de serina y treonina en asas
intracitoplasmáticas por diferentes tirosíncinasas y proteíncinasas permite la
regulación de la actividad del transportador por hormonas exógenas. Un
incremento en el número de transportadores de noradrenalina y serotonina
paralelo al incremento en la tasa de disparo y la liberación del
neurotransmisor permite observar que el incremento neto en la actividad del
transportador refleja un incremento en el recambio ('turnover') del
neurotransmisor. El incremento en los niveles de Ca++ por la despolarización
podría servir como señal intrínseca para mover los transportadores de sitios
subcelulares a la membrana terminal. Los transportadores son además regulados
por varias hormonas y péptidos : angiotensina II y III reducen el transporte
de noradrenalina ; el péptido atrial natriurético aumenta la actividad del
transportador de noradrenalina ; la insulina produce una rápida reducción en
la captación de noradrenalina o en los niveles de RNAm del transportador a
nivel del locus coeruleus Las bombas recaptadoras de monoaminas exhiben una
homología cercana al 40% con otros transportadores (GAT [GABA] y glicina)
(Barker & Blakely, 1995).
Con respecto a las monoaminoxidasas (MAO), enzimas
ubicadas en el exterior de la membrana mitocondrial, es preciso diferenciar
dos tipos, la MAO-A y la MAO-B. Ambas comparten el 70% de la secuencia
genética, pero dependen de la transcripción de dos genes aislados localizados
en el cromosoma X (Xp11.23) (Shih, 1991). La MAO-A metaboliza la noradrenalina
y la serotonina y la MAO-B, la benzilamina y la b-feniletilamina. Ambas
metabolizan la dopamina, la tiramina y la triptamina. La MAO actúa sobre el
punto activo, destruyendo por oxidación el grupo amino de las aminas
neurotransmisoras, sin alterar su estructura catecólica. Los metabolitos que
se derivan de su acción no poseen actividad neurotransmisora. La MAO-A puede
ser inhibida selectivamente por la Moclobemida, mientras la MAO-B por
Selegilina. La COMT cerebral tiene una función opuesta a la
tirosina-hidroxilasa e inactiva la noradrenalina y la dopamina convirtiéndolas
en derivados 3-O-metilados. La actividad de la COMT puede variar en
situaciones patológicas tales como la depresión, la toma de anticonceptivos
orales y el segundo o tercer trimestre del embarazo. La acción de la COMT, a
diferencia de la MAO, se realiza sólo a nivel del grupo OH en posición 3 del
anillo catecol y no modifica el punto activo de la cadena etanolamina, de tal
manera que el metabolito O-metilado mantiene alguna actividad neurotransmisora
residual y puede ser recaptado junto con las otras aminas.
Una vez se produce el potencial postsináptico éste
despolariza la parte inicial del axón adyacente al soma neuronal, el cual
tiene el más bajo umbral para la activación. Cuando el umbral es alcanzado el
potencial de acción, que responde al fenómeno de todo o nada es iniciado.
Posteriormente la neurona es repolarizada y vuelve al potencial en reposo en
un período de relativa refractariedad por el aumento del umbral de
despolarización. Sin embargo, muchas neuronas tienen la capacidad de generar
sus propios patrones de actividad incluso en la ausencia de estímulos
presinápticos, disparándose a una tasa regular o en "paquetes de disparos"
debido a la acción del sistema de segundos mensajeros. Ésta actividad endógena
es conducida por canales iónicos especializados con su propio voltaje y
temporalidad que modifican el umbral del segmento inicial del axón (Llinás,
1988 ; Tank et al., 1988). La respuesta genómica elevada que puede jugar un
rol para convertir un estímulo breve a cambios a largo plazo en la actividad
neuronal, es debida a la a la fosforilación del CREB, un factor de
transcripción neuronal, y a la consecuente expresión de genes de respuesta
temprana como el c-fos (Morgan et al., 1987). Ver en la parte final de este
capítulo para profundizar el concepto de los sistemas de transducción y
transcripción de señales intraneuronales. Por otro lado, los receptores
presinápticos o autoreceptores, propios de todos los sistemas de
neurotransmisión (serotoninérgicos, colinérgicos, adrenérgicos...), regulan la
acción del impulso nervioso e inhiben la síntesis y liberación de
neurotransmisores (autocontrol) posiblemente a través de una alteración en el
Ca++ intracelular disponible (Dean et al., 1993). Los receptores
somatodendríticos, por su parte, disminuyen la tasa de disparo de las
neuronas.
El SNC posee una "elasticidad sináptica" con la que se
logra una homeostasis o nivel balanceado de la capacidad de activación de los
receptores y de su número (densidad), por medio de cambios en la expresión
genética tras la administración de un fármaco en forma continuada. Así, un
bloqueo postsináptico por períodos prolongados o incluso ante exposiciones
cortas, inducirá un fenómeno adaptativo que culmina con el aumento en la
densidad de los receptores ("upregulation" - regulación al alta) y haciendo al
sistema más sensible a la acción de los neurotransmisores, por acción de las
fosfatasas que eliminan el fosfato que mantenía inhibido al receptor
(sensibilización). Ante la situación opuesta, la estimulación constante del
sistema, se produce una reducción en el número de receptores por la
"internalización" del receptor a través de un fenómeno de endocitosis
("downregulation" - regulación a la baja) y una disminución en la sensibilidad
de los mismos a los neurotransmisores al ser fosforilados en dominios de
serina y treonina (4 en total) por las proteínkinasas (desensibilización). En
este caso, el ligando se une al receptor pero sin activar la proteína G o la
proteína Ras (descritas más adelante). La desensibilización puede ser
heteróloga (cuando la proteín-cinasa A [PKA] fosforila todos los receptores
unidos a proteína G, p.ej.) u homóloga (por una kinasa selectiva como la
kinasa de unión al receptor b-adrenérgico [BARK], la cual lo fosforila
cambiando su configuración. En este caso, adicionalmente, la b-arrestina se
une al receptor fosforilado impidiendo su unión a la proteína G) (Yu et al.,
1993 ; Richelson, 1996). El término taquifilaxis se utiliza en casos de
desensibilización temprana y el término tolerancia en caso de una disminución
más gradual en la respuesta a un fármaco. Refractariedad hace referencia a la
pérdida de la eficacia terapéutica y la resistencia a la pérdida de eficacia
de un fármaco antimicrobiano. Emplear el término resistencia para hacer
referencia a la refractariedad hacia un psicofármaco es incorrecto.
Principio de página
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.
Son mediadores químicos de bajo peso molecular que se
encuentran en todas las terminales nerviosas y se dividen en varios tipos con
una función diferente cada uno y una localización específica; la dopamina y
noradrenalina se encuentran en las sinápsis de tan sólo 1 a 2% de las neuronas
cerebrales, la serotonina en un porcentaje menor y la acetilcolina en un 5 a
10%. Al menos 50 señales químicas diferentes, muchas de ellas polipéptidos,
operan a nivel de las sinápsis. Sin embargo, para catalogar a una sustancia
como neurotransmisor se requiere que cumpla algunos criterios (McGeer et al.,
1987): 1) la presencia de enzimas necesarias para la síntesis; 2)
almacenamiento en vesículas y posterior liberación; 3) estimulación de
diferentes vías nerviosas por la unión de la molécula con un receptor (Wilcox
& González, 1995).
El resto de la transmisión nerviosa es cubierto por
diferentes aminoácidos los cuales se encuentran en mayor cantidad que las
monoaminas y los péptidos; se dividen en aminoácidos excitatorios de
estructura dicarboxílica como el ácido glutámico y aspártico, e inhibitorios
de estructura monocarboxilada como el ácido g-aminobutírico [GABA] (25-40%) y
la glicina (25-40%). La mayoría de los aminoácidos neurotransmisores ejercen
su efecto a través de la unión con receptores ligados a canales iónicos con
alteraciones cortas y rápidas en el potencial de membrana; otros sin embargo
como el ácido glutámico y el GABA pueden hacerlo también a través de
receptores ligados a proteína G (Javitt & Zukin, 1995).
Otros neurotransmisores son los péptidos opiáceos como las
encefalinas, las dinorfinas y las endorfinas que se ubican a nivel de la
médula espinal sensitiva (inhibiendo la producción se sustancia P), en el
sistema límbico, núcleo solitario del tallo cerebral, zona pretectal y
colículo superior), neurotensina (con propiedades analgésicas no opiáceas),
sustancia P (en el 20% de las células ganglionares radiculares dorsales de la
sustancia gelatinosa considerándose el neurotransmisor del dolor),
colecistocinina (asociada a la dopamina, por lo que su bloqueo podría mejorar
los síntomas de la esquizofrenia), péptido intestinal vasoactivo [PIV] (de
gran concentración en el cortex cerebral), bradicinina (sustancia productora
del dolor más potente conocida) e histamina (que parece ubicarse en el
hipotálamo regulando funciones emocionales) (Brownstein, 1994).
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DOPAMINA (DA) |
1. Vías:
origen:
mesencéfalo (área tegmental ventral y sustancia
nigra).
proyección:
Los receptores del sistema dopaminérgico se
encuentran en regiones cerebrales que hacen posible el pensamiento, la toma de
decisiones y el movimiento corporal.
El sistema de clasificación
tradicional reconoce cuatro grandes vías de proyección mencionadas abajo. Sin embargo, algunos autores piensan que el mismo
no es apropiado y afirman que diferentes subsistemas
dopaminérgicos son responsables de las inervaciones dopaminérgicas de áreas
corticales y mesolímbicas bien definidas. Así, células de la sustancia nigra
se proyectan no sólo al striatum, sino también a ciertos sitios corticales y
mesolímbicos. Las neuronas del área tegmental ventral, por su parte,
contribuyen a la inervación dopaminérgica estriatal (Roth & Elsworth,
1995).
.
sistema nigroestrial:
Las neuronas A8 (formación reticular
mesencefálica) y A9 (pars compacta de la sustancia nigra) establecen
conexiones sinápticas con caudado, putamen, núcleo amigdaloide central.
Existen dos vías nigroestriales: directas (D1, mediadas por taquicininas) que
van al segmento interno del globus pallidus, y las indirectas (D2, mediadas
por encefalinas), que van al segmento externo (Wilcox & González, 1995;
Mansour, 1995).
sistema mesolímbico:
Las neuronas A10 (mesencéfalo y área tegmental ventral)
hacen conexiones sinápticas en núcleo accumbens, tubérculo olfatorio, estría
terminalis, septum lateral y regiones de la corteza cerebral frontal,
entorrinal y cíngulo (Lindvall et al., 1974).
sistema mesocortical:
Las proyecciones mesocorticales no procesan
información por sí mismas, están involucradas en la cognición y modulación de
los mecanismos de motivación y recompensa por medio de la disminución de
señales débiles y la potenciación de señales fuertes (incremento del rango
entre señal y ruido) (Spitzer, 1996).
sistema tuberoinfundibular:
Permite la interrelación de estructuras
encefálicas con el sistema endocrino a través de neuronas A12 que van del
núcleo arcuato del hipotálamo a la cara externa de la eminencia media en los
vasos portales hipotálamo-hipofisiarios. El sistema incertohipotalámico
(diencéfalo) modula aspectos de la función hipotalámica a través de neuronas
A11 (hipotálamo dorsal periventricular caudal), A13 (zona incerta del
hipotálamo), A14 (hipotálamo periventricular rostral) y A15 (región
periventricular del hipotálamo y núcleo hipotalámico supraóptico) (Mansour,
1995).
2. Síntesis:
El proceso de síntesis de la dopamina y las catecolaminas
se realiza a partir de la fenilalanina de la dieta, que luego de ser
transformada en tirosina, es incorporada en las terminales nerviosas
dopaminérgicas por difusión facilitada; la hidroxilación de la tirosina, por
la acción de la enzima tirosina-hidroxilasa (TH), lleva a la formación de
L-dopa, que es a su vez descarboxilada a dopamina en las vesículas
presinápticas (McGonigle & Molinoff, 1994). El exceso en el almacenamiento
de dopamina inhibe la TH. El exceso de liberación sináptica de dopamina
estimula la acción de la TH e incluso induce la producción de nuevas enzimas
en el soma neuronal. Una característica de las neuronas
dopaminérgicas es que ellas pueden liberar la dopamina no sólo de las
terminales presinápticas, sino también de los cuerpos celulares y las
dendritas (Geffen et al., 1976).
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3. Receptores:
Existen 5 categorías de receptores dopa conocidos: Los
receptores D5 son similares en su mecanismo de acción a los D1, y los
receptores D3 y D4 a los D2. La unión de la dopamina a sus receptores es
rápida y corta (Jenner, 1995).
Dopa 1 (D1):
Asociados con el estímulo de la adenilciclasa sensible a
dopamina (proteína Gs). Se ha detectado RNAm para receptores D1 en
caudado-putamen, tubérculo olfatorio, núcleo accumbens, giro dentado ventral,
núcleo supraquiasmático del hipotálamo, cerebelo, amígdala y capas V y VI del
neocortex. Adicionalmente se han encontrado receptores D1 en áreas donde no
detecta RNAm para los mismos, (globus pallidus, núcleo subtalámico y sustancia
nigra [pars reticulata]) lo que sugiere un mecanismo transportador del
receptor de sus células de origen a las áreas terminales (Mansour, 1995).
Adicionalmente, los receptores D1 se encuentran en mayor densidad, en una
distribución no homogénea, en las porciones dorsomedial y ventrolateral del
caudado-putamen, en la porción rostral del núcleo accumbens y en las capas
profundas (V y VI) del neocortex. Es bloqueado por compuestos tipo
Butirofenonas y Difenibutilpiperidinas por su distribución similar a la de
receptores D2, pero sin comportarse como autoreceptor. Se ha identificado una
gran colocalización de receptores D1, D2 en el caudado-putamen y el núcleo
accumbens (Surmeier et al., 1992). Los receptores D1 son responsables de
mantener los D2 en un estado de desensibilización (Clarck & White, 1987).
Este control parece estar perdido en psicosis. Esta interacción se ha
utilizado para el diseño de fármacos para la enfermedad de Parkinson, ya que
la L-dopa a bajas dosis estimula receptores D1 incrementando el efecto de
agonistas D2 tipo Lisuride. En esquizofrenia no se han llevado a cabo estudios
para evaluar el potencial efecto antipsicótico de agonistas D1 (Seeman &
Van Tol, 1994). Existe la sospecha que hay otros receptores D1 (subtipos) y
que podrían no usar la adenilciclasa en la misma forma o utilizar otro
transductor.
Dopa 2 (D2):
Inhiben la adenilciclasa sensible a dopamina (proteína
Gi). Se han detectado niveles de RNAm del receptor D2 en caudado-putamen,
tubérculo olfatorio, núcleo accumbens e hipófisis y en sustancia nigra y área
tegmental ventral, sugiriendo su localización tanto en membrana postsináptica
como presináptica (Nagy et al., 1978). También se encuentran a nivel del
hipocampo, hipotálamo lateral y medial, núcleo interpeduncular y sustancia
gris periacueductal. Los receptores D2 se distribuyen en una forma no
homogénea en el caudado-putamen, con mayores niveles en la porción
dorsolateral rostral (de allí su asociación con funciones motoras más que con
funciones límbicas propias de la porción central de estos núcleos). Son
bloqueados por la mayoría de antipsicóticos y en menor grado por
dibenzodiacepinas. La Clozapina y Raclopride tiene 3 a 10 veces menor
apetencia por receptores D2 que Haloperidol. Los autoreceptores hacen parte de
esta subfamilia ejerciendo una retroalimentación negativa en la neurona
presináptica por una alteración en la cinética de la TH o por disminución del
umbral de despolarización (Wilcox & González, 1995). Existen cinco
variantes para el receptor D2 (A, S, C, D2 corto y D2 largo) presentes hasta en
un 4% de la población como consecuencia de múltiples intrones en el gen para
el receptor D2. Sin embargo, no se han encontrado diferencias significativas
para la unión a agonistas o antagonistas (Seeman & Van Tol, 1994). Con la
administración repetida de Haloperidol se produce un "up-regulation" de los
receptores D2 en ratas, principalmente de la variante D2 corto (Arnauld et al.,
1991).
Dopa 3 (D3):
Localización casi selectiva en áreas límbicas como estría
terminalis, islas de Calleja, núcleo accumbens, caudado-putamen ventral,
hipotálamo (núcleo mamilar medial), lóbulos 9 y 10 del cerebelo, amígdala e
hipocampo (su estimulación puede llevar a síntomas psicóticos). Estas áreas
reciben proyecciones del área tegmental ventral y son parte del tracto
dopaminérgico mesolímbico. Tienen una afinidad por la dopamina 10 a 100 veces
mayor que los receptores D2 (Owens & Risch, 1995). Los fármacos que
bloquean tales receptores (Quinpirole, p.ej.) podrían llevar a un efecto
antipsicótico con menores efectos extrapiramidales que los antipsicóticos
convencionales con un rango de unión D2/D3 bajo (Haloperidol tiene un rango de
afinidad de 10 a 20, mientras la Clozapina de tan sólo 2 a 3.
Dopa 4 (D4):
Exhibe una menor o igual afinidad por agonistas o
antagonistas dopaminérgicos que el receptor D2. Se encuentra una gran densidad
de estos receptores en los tejidos cerebrales de pacientes esquizofrénicos.
Seeman et al. reportaron que en sujetos esquizofrénicos los receptores D4 se
encuentran en una proporción 6 veces mayor a nivel del striatum que en los
sujetos con enfermedad de Parkinson, lo que sugiere una menor posibilidad de
provocar efectos extrapiramidales por los fármacos que actúan sobre ellos. La
Clozapina interactúa con el receptor D4 en una proporción 10 veces mayor que
con D2 (Seeman et al., 1993). La corteza frontal, el hipotálamo, el hipocampo,
las islas de Calleja y el bulbo olfatorio son áreas en las que el RNAm de
receptores D4 se encuentra en gran cantidad (Owens & Risch, 1995). Los
receptores D4 también poseen muchas variantes en humanos (D4.2 a D4.10) cada
una consistente en una o más repeticiones de 16 aminoácidos a nivel de la
tercera asa citosólica (Van Tol et al., 1992). La Clozapina exhibe las mismas
constantes de disociación para todas la formas de D4. Existe sin embargo una
mutación en el receptor D4 en un 10% a 13% de africanos, caribeños y
afroamericanos. Esta mutación resulta en un receptor menos sensible tanto a la
dopamina como a la Clozapina. Una deleción de este receptor (de la secuencia
Ala-Ser-Ala-Gly) ha sido asociada con una variante del trastorno de Tourette
(Seeman et al., 1994 ; Mansour, 1995).
Dopa 5 (D5):
Perfil de unión al neurotransmisor similar a receptores
D1, pero con una afinidad 10 veces mayor por dopamina; también utiliza el
sistema de segundo mensajero del AMPc y adenilciclasa. Se encuentra en altas
concentraciones a nivel del hipocampo, giro dentado y el núcleo parafascicular
del tálamo y bajas concentraciones en la corteza y el striatum de ratas (Owens
& Risch, 1995). Han sido descritos pseudogenes para el receptor D5, pero
no parecen ser funcionales. La localización de receptores D5 en el núcleo
parafascicular sugiere un rol integrativo, ya que éste recibe proyecciones
aferentes de la sustancia nigra y emite proyecciones (eferentes) al
striatum.
4. Transportador:
Dos tipos de transportadores de dopamina han sido
identificados (Amara, 1992): uno está localizado en las vesículas de
almacenamiento y es importante en la captación de catecolaminas para su
almacenamiento. El otro está localizado en la membrana presináptica y es
responsable de la captación (recaptación) del neurotransmisor liberado al
espacio sináptico. La noradrenalina es también un sustrato del transportador.
Consiste en una proteína de membrana que la atraviesan 12 veces y funciona
como contratransportador sin la necesidad de hidroxilar una molécula de ATP.
El influjo del neurotransmisor está ligado al contratransporte de Na+ y Cl-.
La cocaína se une a los transportadores de dopamina y noradrenalina inhibiendo
la captación de las catecolaminas y aumentando sus niveles en el espacio
sináptico (Ritz et al., 1987).
5. Acciones:
Humor exaltado, marcada activación comportamental,
conducta agresiva y sexual, emésis, sueño de ondas lentas, funciones
vegetativas y afectivas, coordinación de movimientos. Muchas de estas acciones
dependen de la colocalización de las neuronas dopaminérgicas con las neuronas
de otros neurotransmisores, o dependen de la presencia moduladora de
receptores de otros neurotransmisores en el soma dopaminérgico. Las neuronas
GABAérgicas se encuentran en el núcleo arcuato del hipotálamo y en las células
periglomerulares del bulbo olfatorio, mientras las neuronas glutamaérgicas
colocalizan con las dopaminérgicas en el cerebro medio. Los receptores
nicotínicos, GABA-A, GluR1 (AMPA), 5-HT2C, NK1 (sustancia P), CCK-A y CCK-B, mu
y kappa y receptores glucocorticoides se encuentran en gran cantidad en las
células dopaminérgicas de la pars compacta de la sustancia nigra y en el área
tegmental ventral (Deutch & Bean, 1995).
6. Patología:
Disminuye en la vejez, enfermedad de Alzheimer, enfermedad
de Parkinson; aumenta en la enfermedad de Huntington y esquizofrenia (aumento
de receptores D2 e incremento de HVA en LCR cuando están presentes los
síntomas psicóticos positivos).
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La dopamina es un neurotransmisor involucrado en funciones
como el pensamiento, la toma de decisiones y el movimiento corporal.
También participa en la exaltación del ánimo, en la activación
comportamental, en la conducta agresiva y en la conducta sexual. Las
neuronas dopaminérgicas tienen su soma (cuerpo) en varios núcleos
ubicados en una porción del tallo cerebral llamada mesencéfalo. Estos
núcleos se denominan área tegmental ventral y sustancia nigra. Estas
neuronas poseen axones que se proyectan a diferentes regiones cerebrales
como:
1) los ganglios basales (striatum) que tienen que ver con la
modulación de los movimientos corporales y que se ve comprometido en la
enfermedad de Parkinson (sistema nigroestriatal).
2) el sistema límbico relacionado con la expresión y experimentación
de sentimientos y emociones (sistema mesolímbico).
3) la corteza cerebral, involucrada en el pensamiento y control de
las emociones (sistema mesocortical)
Adicionalmente, las vías dopaminérgicas hacen parte del sistema
tuberoinfundibular que permite la interrelación de estructuras
encefálicas con el sistema endocrino a través de neuronas que van desde
el hipotálamo hasta la hipófisis.
La dopamina es sintetizada a partir de la fenilalanina de la dieta,
que luego de ser transformada en tirosina, es incorporada en las
terminales nerviosas y convertida en L-dopa. La L-dopa, a su vez, es
convertida a dopamina por la enzima dopadescarboxilasa en las vesículas
presinápticas.
La dopamina se une a varios tipos de receptores: D1-D5. Para tener en
cuenta: Los receptores D5 son similares en su mecanismo de acción a los
D1, y los receptores D3 y D4 a los D2. La unión de la dopamina a sus
receptores es rápida y corta.
Los receptores D1 son responsables de mantener a los receptores D2 en
un estado de desensibilización. Este control parece estar perdido en los
trastornos psicóticos. En esquizofrenia no se han llevado a cabo
estudios para evaluar el potencial efecto antipsicótico de agonistas D1.
Los receptores D2 se encuentran en gran cantidad a nivel del sistema
límbico, los ganglios basales y la hipófisis. Son bloqueados por la
mayoría de antipsicóticos clásicos como el Haloperidol, lo que explica
los efecto adversos producidos por estos medicamentos: apatía,
extrapiramidalismo y galactorrea, respectivamente. Los antipsicóticos
atípicos como la Clozapina y la Olanzapina tienen 3 a 10 veces menor
apetencia por receptores D2 que el Haloperidol.
Los receptores D3 se localizan en forma casi selectiva en áreas
límbicas.
Los receptores D4 se han encontrado en gran cantidad en los tejidos
cerebrales de pacientes esquizofrénicos. La Clozapina interactúa con el
receptor D4 en una proporción 10 veces mayor que con el receptor D2.
Los receptores D5 tienen un perfil de unión similar al de los
receptores D1. |
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NORADRENALINA (NA) |
1. Vías:
origen:
locus coeruleus (en el dorso protuberancial), bulbo y
protuberancia (núcleo motor del vago y tracto solitario)
proyección:
núcleo supraóptico y núcleos periventriculares del
hipotálamo, tálamo, neocorteza, telencéfalo basal, formación reticular,
cerebelo y médula espinal.
2. Síntesis:
La dopamina es transformada en noradrenalina por la enzima
beta-hidroxilasa en el interior de las vesículas presinápticas.
3. Receptores:
beta1 y beta2:
alta concentración en neuronas. Ligados a proteínas
Gs.
alfa1B y alfa1D:
Ligados a proteína Gp.
alfa1A:
Ligado a proteína Gi/Go, incrementan los niveles de Ca++
intraneuronal
alfa2:
Acoplados a proteínas Gi. Inhiben la liberación de NA en
las terminales nerviosas.
4. Transportador:
El transportador de noradrenalina es una proteína de
membrana con 12 dominios intramembranales que permite la recaptación
presináptica de noradrenalina y de dopamina. Curiosamente, la dopamina es el
mejor sustrato para este transportador. La [3H]Nisoxetina es un potente agente
selectivo utilizado para marcar los sitios de transporte de la noradrenalina.
Alta densidad de este compuesto se ha observado en regiones del cerebro de
rata que contienen una alta densidad de somas o terminales noradrenérgicas
como el locus coeruleus y los núcleos hipotalámicos. Estudios con anticuerpos
para el transportador confirman su presencia en membranas axonales y
dendríticas (cerca a los sitios de liberación y respuesta). Un locus genómico
humano para el transportador de noradrenalina ha sido identificado en el
cromosoma 16q12.2 (Barker & Blakely, 1995). Cerca de un 80% de la
noradrenalina captada por el transportador de NA ingresa a las vesículas
presinápticas para ser reutilizada, dejando sólo un 20% para ser desaminado
por la MAO mitocondrial axoplásmica.
5. Acciones:
Participa en el sistema de control sueño-vigilia, humor
exaltado, disminución de la conducta agresiva, incremento de la memoria y el
aprendizaje (pico de acción = 3 p.m.). Una moderada activación del locus
coeruleus (LC) se acompaña de un procesamiento óptimo de la información,
mientras altas tasas de disparo pueden llevar a un pobre desempeño en
circunstancias que requieren atención sostenida. Lesiones de las proyecciones
ascendentes desde el LC permiten concluir que una baja actividad del LC puede
promover la atención a lo contextual, mientras una actividad elevada puede
facilitar la atención sostenida (Foote & Aston-Jones, 1995).
6. Patología:
Se han encontrado alteraciones en los niveles sinápticos y
en las tasas de disparo de las células del LC en la enfermedad de Alzheimer,
la enfermedad de Parkinson, esquizofrenia, manía y depresión (se ha mencionado
que las alteraciones endocrinas dependen del factor liberador de
corticotropina [CRF] el cual puede causar permanente activación del LC
llevando a una alteración en la respuesta a estímulos sensoriales breves). Por
otro lado, el estrés agudo incrementa la tasa de disparo de las neuronas
noradrenérgicas del LC, disminuye el contenido de noradrenalina (NA) en el
cerebro e incrementa el nivel extracelular de NA. Tras una exposición crónica
al estrés, los niveles de NA cerebral se incrementa debido a un cambio
compensatorio consistente en un incremento en la síntesis de NA (más que en su
liberación). Adicionalmente, el estrés incrementa la expresión de la tirosina
hidroxilasa en los cuerpos celulares del LC. La NA también participa en la
actividad modulatoria del dolor y la analgesia. La activación del LC se ha
asociado a la antinocicepción por sus proyecciones a la médula espinal y los
receptores alfa2. Todas las drogas (de abuso) afectan la descarga del LC, tal
es el caso de la nicotina, la cocaína, los anfetamínicos (inicialmente
depletando NA y luego inhibiendo la descarga a través de autoreceptores alfa2,
si se administran dosis elevadas) (Valentino & Aston-Jones, 1995).
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La noradrenalina es un neurotransmisor involucrado en
funciones como el control del ciclo sueño-vigilia, exaltación del ánimo,
incremento de la memoria y el aprendizaje. Las neuronas noradrenérgicas
tienen su soma (cuerpo) a nivel del locus coeruleus, un núcleo ubicado
en una porción del tallo cerebral llamada protuberancia. Estas neuronas
poseen axones que se proyectan a diferentes regiones cerebrales como la
corteza, la región límbica, la formación reticular y la médula espinal.
La noradrenalina es sintetizada a partir de la dopamina por la enzima
beta-hidroxilasa, en el interior de las vesículas presinápticas.
La noradrenalina se une a varios tipos subtipos de receptores alfa y
beta. Los receptores beta 1 y beta 2 se encuentran en altas
concentraciones a nivel de neuronas postsinápticas del sistema nervioso
central (SNC); los receptores alfa1A incrementan los niveles de Ca++
intraneuronal y favorecen la liberación de neurotransmisores, mientras
los receptores alfa2 se comportan como autoreceptores e inhiben la
liberación de noradrenalina en las terminales nerviosas.
La noradrenalina es recaptada por un transportador que se encuentra
en la mayor parte de las terminales nerviosas del sistema
noradrenérgico. Cerca de un 80% de la noradrenalina captada por el
transportador de noradrenalina ingresa a las vesículas presinápticas
para ser reutilizada, dejando sólo un 20% para ser destruido por la MAO
ubicada en la neurona presináptica. |
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ACETILCOLINA (ACh) |
1. Vías:
origen:
formación reticular del tallo cerebral
proyección:
hipotálamo, tálamo, vías ópticas, ganglios basales,
hipocampo, corteza (sistema reticular activante).
2. Síntesis:
Unión de Colina, recaptada por un transportador activo
dependiente de Na+, más acetilCoA proveniente de la mitocondria por acción de
la acetilcolina transferasa.
3. Receptores:
Muscarínicos (disminuyen la formación de AMPc e
incrementan el recambio de fosfatidilinositol bifosfato) y nicotínicos (GMPc)
(cuya secuencia aminoacídica fue la primera en determinarse por Noda et al. en
1983). Los
receptores nicotínicos pueden dividirse en subtipos de baja, alta y superalta
afinidad. Cinco (5) receptores muscarínicos (m) han sido identificados en el
cerebro humano (Levey, 1994):
m1:
Se ubican principalmente en elementos
postsinápticos en varias regiones de la corteza cerebral (neuronas
piramidales), del hipocampo y la amígdala (35-60%), en el striatum (35-40%) y
en el tálamo y otras regiones de la base del cerebro en menor cantidad. Ligado
al sistema intracelular fosfoinositol.
m2:
Son los receptores más ampliamente distribuidos y se
ubican en terminales axónicas presinápticas en las regiones corticales
(neuronas no piramidales) y el hipocampo, con altos niveles en la corteza
occipital (15-35%), el striatum (15-20%) y el tálamo, entre otras. Por su
localización y su relación con proteína Gi, participan en la regulación de la
liberación de acetilcolina y otros neurotransmisores.
m3 y m5:
Se encuentran en poca cantidad (5-10% del
total) en varias regiones cerebrales (el m3 a nivel de terminales
presinápticas del striatum).
m4:
Se encuentran como el más abundante subtipo en el striatum
(45%), asociados a la vía de salida "directa" y a sinápsis que reciben
impulsos de aminoácidos excitatorios de la corteza y el tálamo; también se
hallan en la corteza y el hipocampo (15-20%).
4. Acciones:
Inducción del sueño REM, facilitación de la memoria,
control neuromuscular del movimiento. La nicotina tiene diversos efectos
psicofarmacológicos, como el incremento del umbral, sedación / relajación,
funcionamiento cognitivo y supresión del apetito. Acciones en el hipocampo, la
corteza cerebral y el tálamo pueden revelar efectos de mejoría en la memoria y
la atención. Grupos celulares de neuronas colinérgicas (Ch1 - Ch4) son
particularmente sensibles a los estímulos novedosos y a la relevancia
motivacional de esos estímulos. El bloqueo muscarínico con escopolamina atenúa
la respuesta cortical P-300 ante estímulos novedosos, mientras la lesión en
animales del grupo celular Ch4 puede causar trastornos severos de la memoria
(Mesulam, 1995). Además de disminuir el deterioro cognitivo, la nicotina puede
tener acciones neuroprotectoras al prevenir la pérdida de neuronas
dopaminérgicas presinápticas del sistema nigro-estriatal, lo cual podría
deberse a la activación de factores transcripcionales como neurotropina
(Arneric et al., 1995).
5. Patología:
Disminución de receptores muscarínicos en la
vejez, enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Huntington y esquizofrenia (un
88% de los esquizofrénicos son fumadores, posiblemente por el efecto
restaurador de los estímulos auditivos [P50] de la nicotina); aumento en
depresión, alcoholismo. A pesar del efecto neuroprotector de la nicotina ya
descrito, esta sustancia puede conducir a un fenómeno de reforzamiento
caracterizado por adaptación al estrés (efecto ansiolítico por incremento en
la liberación de supuestas sustancias benzodiacepínicas endógenas), incremento
de la capacidad cognitiva y euforia subjetiva, que pueden ser de un gran
potencial adictivo (Arneric et al., 1995).
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SEROTONINA (5-HT) |
1. Vías:
origen:
Núcleos del rafe dorsal (neuronas B6 y B7) y medio
(neuronas B5 y B8) del tallo cerebral contienen los cuerpos neuronales que dan
origen a las proyecciones serotoninérgicas ascendentes. El núcleo del rafe
dorsal se localiza en la porción ventral de la sustancia gris periacueductal,
conteniendo el mayor número de neuronas serotoninérgicas del cerebro (unas 165
mil en humanos). El núcleo del rafe medio está localizado en la porción
central de la protuberancia (Tork, 1990). Las neuronas B5 y B8 que establecen
conexiones con la corteza, giro dentado y el sistema límbico parecen ser las
más involucradas en la regulación de los estados mentales y emocionales
(Molliver, 1987), mientras las neuronas B6 y B7 proveen inervaciones en el
striatum (Tork, 1990). Las neuronas serotoninérgicas del rafe establecen
múltiples contactos con otras neuronas, modulando su respuesta. Así, inhiben
las neuronas noradrenérgicas del locus coeruleus y regulan el número y función
de los receptores b-adrenérgicos (Graham-Smith, 1992). Las neuronas
dopaminérgicas poseen receptores serotoninérgicos que controlan a liberación
de dopamina en el cerebro medio, el striatum y el núcleo accumbens (Meltzer,
1992). Adicionalmente, las neuronas serotoninérgicas poseen receptores
glucocorticoides que alteran la transcripción genética, siendo importantes en
los mecanismos de modulación de la respuesta al estrés (Leonard, 1993). En
síntesis, la interacción entre los subsistemas serotoninérgicos y otros
neurotransmisores permite la acción reguladora de la serotonina en funciones
tan diversas como el ánimo, el estado de alertización, el pensamiento, la
cognición, el apetito, el ciclo sueño-vigilia, la nocicepción, las funciones
endocrinas y los ritmos circadianos y estacionales (Meltzer, 1989 ;
Graham-Smith, 1992).
proyección:
locus coeruleus, hipocampo (giro dentado), sistema
límbico, hipotálamo, tálamo, striatum, neocortex, cerebelo y médula espinal
(Mansour, 1995). Altos niveles de serotonina se han detectado en estructuras
diferentes al cerebro como el plexo mientérico, plaquetas, tiroides y células
enterocromafines.
2. Síntesis:
Depende de la recaptación activa de triptófano
por una bomba en un proceso altamente competido con otros aminoácidos. Luego
es metabolizado por la triptófano-5-hidroxilasa convirtiéndose en
5-hidroxitriptófano, que a su vez es metabolizado por la descarboxilasa de
aminoácidos aromáticos en 5-hidroxitriptamina (serotonina). El exceso en el
almacenamiento de serotonina o de disponibilidad de triptófano, a diferencia
de las catecolaminas, no inhibe la acción de la triptofano-5-hidroxilasa.
3. Receptores:
Al menos unos 14 subtipos de receptores serotoninérgicos
(5-HT) han sido identificados hasta la fecha (Cowen, 1991; Ruat et al., 1993 ;
Mansour, 1995 ; Dubovsky & Thomas, 1995) subdivididos en 3
clasificaciones: 1) familia 5-HT1 y otros (5-HT1A, 5-HT1B, 5-HT1D, 5-HT1E y
5-HT1F, 5-HT4, 5-HT6 y 5-HT7) que utilizan señales de transducción medidas por
proteína G y poseen una alta afinidad por la serotonina (Adham et al., 1993);
2) familia 5-HT2 (5-HT2A y 5-HT2C) que usan señales de transducción mediadas
por fosfoinositol; 3) receptores 5-HT2B y 5-HT3, los cuales interactúan con
canales iónicos alterando la conductancia de los iones. Los receptores
serotoninérgicos somatodendríticos son tipo 5-HT1A; los autoreceptores
presinápticos son de tipo 5-HT1D y modulan la liberación de serotonina. A
nivel postsináptico, los receptores 5-HT1A son prominentes en las regiones
límbicas y los 5-HT2 en regiones motoras (Dubovsky, 1995). Entre los más
importantes están (Tecott, 1995):
5-HT1A:
Las mayores densidades de este receptor se
encuentran en células neuronales postsinápticas a nivel de sistema límbico,
hipotálamo, tallo cerebral, en la región hipocámpica CA1, núcleo amigdaloide y
en corteza entorrinal, donde altas densidades se han encontrado en mayor
proporción en víctimas de suicidio no violento. También conforman
autoreceptores y receptores somatodendríticos a nivel del núcleo del rafe,
inhibiendo el disparo de neuronas serotoninérgicas cuando son estimulados
(Chalmers & Watson, 1991). Sin embargo, cuando se administran
antidepresivos en forma crónica, aunque se observa un "up-regulation", son
desensibilizados y permiten una mayor liberación de serotonina (Welner et al.,
1989 ; Shader et al., 1997). Se acoplan a proteínas Gi, ligadas a canales de
K+, por lo que conducen a la hiperpolarización de la membrana celular e
incrementan los niveles de AMPc basal disminuyendo los de AMPc estimulado.
Debido a la inhibición de la actividad neuronal poseen propiedades
ansiolíticas y antidepresivas (en modelos animales). Son codificados por el
gen G21 localizado en el cromosoma 5 (Fargin et al., 1988). La Buspirona es un
agonista parcial de este receptor.
5-HT1B:
En terminales neuronales (autoreceptores) de ratas,
ratones y hámster a nivel de rafe, hipocampo (CA1), striatum (globus
pallidus), neocortex y corteza entorrinal (capa IV), sustancia nigra (pars
reticulada) en neuronas no dopaminérgicas, en el colículo superior y neocortex
(Voigt et al., 1991). Su estímulo inhibe la liberación de serotonina y otros
neurotransmisores como los de acetilcolina y glutamato. Se une a proteína Gi.
Han sido implicados en la regulación del apetito, ansiedad, agresión y
comportamiento sexual.
5-HT1D:
Corresponde al subtipo 5-HT1B encontrado en animales (los
roedores presentan ambos subtipos). Dos genes humanos para los receptores
5-HT1D han sido clonados: 5-HT1Dalfa (correspondiente al receptor 5-HT1D de
los roedores) y el 5-HT1Dbeta, que exhiben una homología del 93% (Weinshank et
al., 1992). Han sido detectados en vasos sanguíneos intracraneanos del árbol
de la arteria carótida primitiva, vasos piales y durales, activando la
vasoconstricción. El Sumatriptán, un agonista con alta afinidad por estos
receptores, es utilizado en el tratamiento de la migraña por la activación de
estos receptores en los vasos sanguíneos cerebrales. También se encuentran en
terminales de neuronas donde al ser estimulados inhiben la liberación de
serotonina (autoreceptores) (hipocampo, striatum y amígdala). Unido a proteína
Gi.
5-HT1E:
Fueron inicialmente definidos en la corteza humana y el
striatum, donde se detectan los más altos niveles. Exhibe una homología de
secuencia con los receptores 5-HT1D (64%), y por lo tanto es un inhibidor de
la adenilciclasa (Gi). Su función no ha sido aún determinada.
5-HT1F:
Acoplado a proteína Gi. Comparte el 70% de la información
genética con el 5-HT1E. Se ha detectado en neuronas pre y postsinápticas de
corteza, hipocampo, tálamo, rafe dorsal, tubérculo olfatorio y striatum. Sitio
de unión para el Sumatriptán (antimigrañoso) (Voigt et al., 1991 ; Adham et
al., 1993 ; Ruat et al., 1993).
5-HT2A y 5-HT2B:
El clásico receptor 5-HT2 ha sido renombrado como 5-HT2A.
El 5-HT2B era llamado 5-HT2F. Se encuentran principalmente en células
postsinápticas de la capas I y V-a (cinco-a) del neocortex, hipocampo, núcleo
accumbens, núcleo y tubérculo olfatorio y ganglios basales (Mengod et al.,
1990). También en arterias, plaquetas, pulmones, tracto gastrointestinal (r.
5-HT2B) y médula espinal, llevando a vasoconstricción, agregación plaquetaria,
broncoconstricción, alucinaciones (como las producidas por el d-LSD) y
comportamiento agresivo. Los receptores 5-HT2A parecen estar ubicados
adicionalmente en neuronas dopaminérgicas facilitando la liberación de
dopamina en las terminales nerviosas por las anfetaminas (acción
psicotogénica) y en interneuronas GABAérgicas (Owens & Risch, 1995;
Mansour, 1995). Se unen a proteína Gp y dos fases de respuesta han sido
identificadas con el receptor 5-HT2A: una fase de despolarización lenta
asociada con una reducción de la conductancia del K+ y una fase de
posthiperpolarización controlada por canales de potasio dependientes de
calcio. Han sido implicados en la regulación del sueño y en la mediación de
los efectos alucinógenos del LSD (ácido lisérgico dietilamida). Un
"down-regulation" de estos receptores ha sido correlacionada con un efectivo
tratamiento antidepresivo (Yates et al., 1990). Alteraciones en los receptores
5-HT2A han sido observadas en la enfermedad de Alzheimer y esquizofrenia. Los
antipsicóticos atípicos como la Clozapina y la Risperidona son potentes
antagonistas de estos receptores y del 5-HT2C.
5-HT2C (5-HT1C):
Receptor acoplado a proteína Gp (ligada a la hidrólisis
del fosfoinositol). En células postsinápticas del plexo coroides, subiculum,
hipotálamo, rafe dorsal, sustancia nigra, núcleo accumbens, corteza cingulada,
sistema límbico, hipocampo ventral, septum, amígdala, locus coeruleus, tálamo
y ganglios basales. El m-CPP, un metabolito de la Trazodona, que estimula
varios receptores serotoninérgicos, tiene efectos estimulantes en el estado de
ánimo, supresión del apetito, incremento en la producción de LCR, un efecto
modulador del sueño, inhibición de la locomoción, elevación de la temperatura,
erecciones peneanas y efectos ansiolíticos en roedores. En humanos, en cambio,
la estimulación de receptores 5-HT2C produce ansiedad y exacerba los síntomas
de pacientes con trastorno de pánico y trastornos obseso-compulsivos. Posee
una marcada homología estructural con el receptor 5-HT2A (69% de homología en
los aminoácidos ubicados en los dominios transmembrana), lo que obligó a su
reubicación (antes se denominaba 5-HT1C) (Humphrey et al., 1993).
5-HT3:
Ligado a canales iónicos de Na+ y K+ pre y postsinápticos,
produciendo efectos despolarizantes excitatorios rápidos (Derkach et al.,
1989). Se encuentra en las terminales sensitivas del nervio vago en el tracto
gastrointestinal y cerebro (neuronas pre y postsinápticas de cortex,
hipocampo, amígdala, rafe dorsal, área postrema, corteza entorrinal y región
límbica (Voigt et al., 1991 ; Adham et al., 1993 ; Ruat et al., 1993 ; Tecott
et al., 1993). Su activación lleva al incremento de la liberación de dopamina
en las vías mesolímbica y nigro-estriatal. Se ha visto una expresión
transitoria del receptor en un número de regiones proliferativas del cerebro
anterior y la sustancia nigra, sugiriendo un papel en la diferenciación
celular y en la migración a estas estructuras y muchas otras más como columna
vertebral, extremidades y dientes. Ondansetrón se ha utilizado para la emesis
producida por la quimioterapia al bloquear los receptores 5-HT3 en el área
postrema o en regiones entéricas. También se ha propuesto una función en la
modulación de la nocicepción por su localización en terminales aferentes
primarias en el asta dorsal y por los efectos analgésicos de los agonistas del
receptor. Los antagonistas del receptor, por otra parte, funcionan como
ansiolíticos y mejoran la función cognitiva en modelos de roedores y primates.
Una utilidad potencial se ha observado con el uso de antagonistas 5-HT3 en el
manejo de los síntomas de abstinencia de nicotina, cocaína, etanol y
benzodiacepinas.
5-HT4:
Receptor postsináptico a nivel del colículo superior,
tubérculo olfatorio, sustancia nigra, núcleo accumbens, hipocampo, corteza
frontal, sistema límbico y ganglios basales. Acoplado a proteína Gs. Estimula
la proteínkinasa A, inhibiendo los canales de K+. En neuronas piramidales del
hipocampo, la activación del receptor causa una respuesta excitatoria lenta y
en el sistema nervioso entérico, facilita la liberación de acetilcolina,
jugando un papel importante en la peristalsis.
5-HT5:
Se ha localizado en neuronas postsinápticas de hipocampo,
corteza, tálamo, cerebelo y puente (Erlander et al., 1993), pero sin poderse
establecer el sistema de segundo mensajero empleado en células transfectadas.
Presenta 2 subtipos: 5-HT5A y 5-HT5B con una homología cercana al 70%.
5-HT6:
Se localiza exclusivamente en el sistema nervioso central,
sobre todo en neuronas postsinápticas del striatum, sistema límbico, hipocampo
y regiones corticales. La Clozapina y la Loxapina exhiben alta afinidad por
estos receptores. Acoplado a proteína Gs.
5-HT7:
Se localiza en neuronas pre y postsinápticas del
hipotálamo, tálamo, hipocampo, amígdala, cerebelo y núcleo del rafe, donde se
acopla a proteína Gs (Voigt et al., 1991 ; Adham et al., 1993 ; Ruat et al.,
1993). Interviene en la regulación serotoninérgica de los ritmos circadianos y
sus antagonistas bloquean los efectos del núcleo supraquiasmático. El LSD
tiene alta afinidad por este receptor. La administración de varios
antidepresivos (Amitriptilina, Clomipramina, Maprotilina y Mianserina)
incrementa los niveles de AMPc dependiente del receptor 5-HT7 (Shimizu et al.,
1996).
4. Transportador:
La administración de Imipramina tritiada ([3H]Imipramina),
[3H]Paroxetina, [3H]Citalopram y [3H]Nitroquipazina revela sitios de unión en
preparaciones de membrana de cerebros de rata y otras especies, así como en
tejidos periféricos y plaquetas. La Imipramina unida a los sitios de unión en
el cerebro y las plaquetas es desplazada por otros ADT y por los ISRS. Estos
sitios de unión corresponden a las bombas recaptadoras de serotonina, ubicadas
en la membrana axonal y en el soma de amígdala, tálamo, hipotálamo, región CA3
del hipocampo, sustancia nigra, locus coeruleus y núcleos del rafe, que
confirman la alta colocalización de las terminales serotoninérgicas en núcleos
noradrenérgicos y dopaminérgicos (sitios de alta regulación). Un locus
genómico humano para el transportador de serotonina ha sido identificado en el
cromosoma 17q11.1-17q12 (Langer et al., 1980 ; Barker & Blakely, 1995). En
pacientes deprimidos no medicados se aprecia una disminución del Bmáx de los
sitios de unión en el transportador de serotonina y una disminución de la
captación de serotonina plaquetaria, permitiendo suponer la existencia de una
sustancia endógena de alta afinidad por la bomba recaptadora que sea capaz de
controlar el mecanismo de captación de serotonina. Esta sustancia permitiría
monitorear el impacto del tratamiento antidepresivo y podría servir de
marcador biológico en estados depresivos (Poirer et al., 1986).
Desafortunadamente, múltiples péptidos han sido propuestos, algunos similares
a la alfa-1-glicoproteína ácida, pero sin que hasta el momento se hayan
obtenido resultados definitivos.
5. Acciones:
Control del sueño-vigilia, inducción del sueño REM, sueño
de ondas lentas, inhibición de la memoria, aumento del umbral del dolor, humor
exaltado, regulación del apetito, de la conducta agresiva y sexual (pico de
acción = 7-8 a.m.) (Montgomery & Fineberg, 1989).
6. Patología:
El metabolismo de la serotonina se ve seriamente alterado
en la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, depresión,
alcoholismo, suicidio, esquizofrenia, trastornos de personalidad, ansiedad,
bulimia, obesidad, trastorno obseso-compulsivo y agresión impulsiva (Petty et
al., 1996). Los medicamentos que afectan la función de la serotonina se
emplean para tratar varias afecciones: migraña (Pizotifeno, Sumatriptán,
Metisergida), ansiedad (Buspirona), depresión, trastorno obseso-compulsivo y
obesidad (ISRS, Mianserina) (López-Ibor, 1988; 1992).
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La serotonina es un neurotransmisor involucrado en
funciones como el control del ciclo sueño-vigilia, la exaltación del
ánimo, disminución de la sensibilidad al dolor, la regulación del
apetito, de la conducta agresiva y sexual. Los núcleos del rafe dorsal y
medio ubicados a nivel del tallo cerebral contienen los cuerpos
neuronales que dan origen a las proyecciones serotoninérgicas que van al
cerebro. Establecen conexiones con la corteza y el sistema límbico,
involucrándose en la regulación de los estados mentales y emocionales.
Adicionalmente, las neuronas serotoninérgicas establecen múltiples
contactos con otras neuronas, modulando su respuesta. Así, inhiben las
neuronas noradrenérgicas del locus coeruleus y regulan el número y
función de los receptores beta-adrenérgicos. Además, las neuronas
dopaminérgicas poseen receptores serotoninérgicos que controlan la
liberación de dopamina en el striatum. En síntesis, la interacción entre
la serotonina y otros neurotransmisores le permite poseer una acción
reguladora en funciones tan diversas como el ánimo, el estado de
alertización (nivel adecuado de conciencia), el pensamiento, el apetito,
el ciclo sueño-vigilia, la nocicepción (percepción del dolor), las
funciones endocrinas y los ritmos circadianos (llamdos también el reloj
biológico del organismo).
La serotonina proviene del triptófano por la acción de la
triptófano-5-hidroxilasa.
Al menos unos 14 subtipos de receptores serotoninérgicos (5-HT) han
sido identificados hasta la fecha. Los receptores serotoninérgicos
somatodendríticos (que se ubican en el cuerpo de la neurona y que
disminuyen el número de impulsos nerviosos, son tipo 5-HT1A. Los
autoreceptores presinápticos que disminuyen la liberación de serotonina
al espacio sináptico y que se encuentran en la membrana presináptica,
son de tipo 5-HT1D. A nivel postsináptico, por otro lado, los receptores
5-HT1A y los receptores 5-HT2 son los más prominentes. Los receptores
5-HT2 han sido asociados con síntomas depresivos y de ansiedad. También
se han detectado alteraciones de estos receptores en la enfermedad de
Alzheimer y esquizofrenia. Los antipsicóticos atípicos como la
Clozapina, la Olanzapina y la Risperidona son potentes antagonistas de
estos receptores. |
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ÁCIDO GAMMA AMINO BUTÍRICO (GABA) |
1. Vías:
Las neuronas GABAérgicas hacen parte de un extenso y
difuso sistema de regulación (interneuronas) que interactúa con los sistemas
aminérgicos ya mencionados. El GABA se encuentra en el citoplasma de numerosas
neuronas del SNC, sobre todo, en la sustancia nigra, el núcleo caudado, el
globus pallidus, el putamen y la corteza cerebral. Células GABAérgicas tipo
enmarañadas, en forma de cesta y axo-axónicas, median ritmos de disparo
específicos (oscilaciones de 40 Hz) fundamentales para los ensamblajes
neuronales funcionales en la neocorteza y el hipocampo (Costa, 1996).
2. Síntesis:
El GABA es un ácido orgánico derivado del ácido glutámico
por acción de la glutamato descarboxilasa y piridoxina (vitamina B6) como
cofactor. Los niveles de la enzima o del GABA no se ven afectados por la
concentración de GABA o glutamato (Javitt & Zukin, 1995).
3. Receptores:
Los receptores del GABA y de la ACh son similares,
conociéndose tres tipos del primero: A, B y C (Javitt & Zukin, 1995).
complejo iónico GABA-A:
Es el más importante y abundante receptor de ligandos
inhibitorios en el cerebro humano. El complejo GABAA que constituye un canal
de Cl-, tiene varias isoformas a partir de varias subunidades y subtipos de
éstas: alfa1-alfa6, beta1-beta3, gamma1-gamma2 y delta1. Se requieren dos
copias de las subunidades alfa y beta para obtener un complejo iónico
funcional (tetrámero). Los sitios de reconocimiento para el GABA son
encontrados en las subunidades beta, mientras la participación de una
subunidad gamma2 le confiere al complejo sensibilidad a las BZD (Schofield et
al., 1987). El complejo iónico GABAA recibe información no sólo del GABA y las
BZD, sino también de otras sustancias como picrotoxina y barbitúricos ;
mientras el etanol y los esteroides neuroactivos modulan su respuesta. El GABA
activa el canal directamente permitiendo la entrada de Cl- a la célula
siguiendo un gradiente de concentración y conduciendo a una disminución en el
potencial de acción. Los sitios de unión benzodiacepínicos (tipo 1 y 2) pueden
comportarse como positivos o negativos moduladores alostéricos de la acción
del GABA, prolongando o acortando la duración de la apertura del canal, pero
sin la capacidad de abrir el canal directamente (Vicini et al., 1986). Existen
otros receptores benzodiacepínicos no relacionados con el complejo GABA-A
llamados periféricos o mitocondriales, que se ubican en las células gliales y
neuronas especializadas como la corteza adrenal, testículos, riñones, hígado y
células tumorales, que facilitan la translocación del colesterol
intramitocondrial a esteroides y poseen una alta afinidad por el Diazepam
(Ballenger, 1995). La presencia de receptores para las BZD a nivel cerebral
sugiere la existencia de ligandos naturales que modulan estos receptores,
agrupados con el nombre de endozepinas (Rothstein et al., 1992), las cuales
juegan un rol importante en los procesos de memoria y aprendizaje y en
procesos patológicos como la encefalopatía hepática (Mullen et al., 1990) y el
estupor idiopático recurrente, caracterizado por episodios de estupor o coma
sin que medien sustancias tóxicas o lesiones del SNC (Rothstein et al.,
1992).
GABA-B:
Se ubican presinápticamente en terminales GABA y glutamato
y postsinápticamente en células hipocámpicas. Su concentración es mayor a
nivel del cuerno dorsal de la médula espinal. Modulan las cascadas de segundos
mensajeros e inhiben los canales de Ca++ dependientes de voltaje disminuyendo
la liberación de neurotransmisores presinápticos. A nivel del hipocampo
activan canales de K+ y llevan a la hiperpolarización.
4. Acciones:
El aumento de la concentración de este ácido a nivel
sináptico posee una acción relajante sobre las fibras musculares estriadas.
Además, el GABA inhibe la sobreexcitación nerviosa a nivel de las neuronas
piramidales de la corteza, las alteraciones de la conducta y la actividad
epileptogénica, lo que le confiere un valor importante como sedante,
relajante, anticonvulsivante y ansiolítico. Las vías GABAérgicas que van del
striatum a la sustancia nigra sirven de reguladoras a las vías dopaminérgicas
en sentido inverso, por lo que controlan los movimientos extrapiramidales y
pueden ser lesionadas por los antipsicóticos a largo plazo. Otras vías van del
striatum al globus pallidus inhibiendo el núcleo subtalámico e impidiendo la
aparición de movimientos coreiformes (Javitt & Zukin, 1995).
5. Patología:
Su disfunción está presente en entidades como la
Enfermedad de Huntington, epilepsia, discinesia tardía, Enfermedad de
Parkinson y Trastornos del sueño. Se ha detectado una disminución en el número
y anormalidades en la distribución de neuronas GABAérgicas de la corteza
(lámina cortical supragranular) en esquizofrenia con un incremento en la
densidad de receptores GABA.
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ÁCIDO GLUTÁMICO |
1. Vías:
el glutamato es el principal neurotransmisor en la cóclea,
retina, bulbo olfatorio y células piramidales de la corteza cerebral;
participa en vías tálamocorticales y corticoestriales (con efectos antagónicos
a las vías nigro-estriales dopaminérgicas) y en vías internas del hipocampo
(región CA3).
2. Síntesis:
El estímulo glutamaérgico parece ser necesario para la
realización de múltiples funciones de tipo excitatorio. El glutamato no cruza
la barrera hematoencefálica, es sintetizado en las terminales nerviosas
proveniente del alfa-ketoglutarato y la deaminación de la glutamina por acción
de la glutaminasa localizada en la mitocondria y favorecida por la presencia
de Ca++; se almacena en las vesículas presinápticas, y su liberación es
mediada no sólo por la despolarización neuronal, sino también por la
retroalimentación positiva que permite que una molécula de glutamato liberada
al unirse con un receptor presináptico, induzca la liberación de otras
moléculas. El control en la síntesis sin embargo se debe a la concentración de
glutamato y de amonio (Javitt & Zukin, 1995).
3. Receptores (Kalb, 1995):
NMDA (subunidades NMDAR1 y NMDAR2A - 2D):
Su activación sólo por estímulos de alta frecuencia
produce la apertura de canales de Ca++ (que lleva a la síntesis de óxido
nítrico) y Na+ con despolarizaciones prolongadas de hasta 500 milisegundos.
Para su activación no sólo requiere de la unión de 2 moléculas de glutamato al
receptor sino también de la unión de un modulador alostérico como la glicina
en un sitio ubicado en el canal de Ca++, contrarrestando así el bloqueo
ejercido por el Mg++ a nivel del mismo durante la transmisión sináptica normal
(Mayer et al., 1984 ; Nowak et al., 1984 ; Johnson & Ascher, 1987 ;
Greenamyre & Porter, 1994). La activación del receptor NMDA es fundamental
para procesos relacionados con el aprendizaje y la retención de información a
largo plazo. Sin embargo, su activación patológica por excesiva liberación de
glutamato, produce brotes hipersincrónicos de poliespigas (fenómeno "Kindling"
o de aprendizaje epiléptico inducido) y facilita los procesos de muerte
neuronal (Choi, 1988). Su inactivación puede llevar a síntomas psicóticos por
lo que se presume una importante participación en el mecanismo patológico de
la esquizofrenia (hipofuncionalidad); desafortunadamente hay pocas evidencias
de la eficacia de los agonistas glutamatérgicos en esa enfermedad (Owens &
Risch, 1995).
AMPA (GluR1 - GluR4):
Produce la apertura de canales rápidos de Na+, K+ y Ca++ y
pueden ser activados por estímulos de baja frecuencia a diferencia de los
NMDA. Para GluR2 sólo permeabilidad al Na+ (Keinanen et al., 1990).
Kainato (GluR5 - GluR7 y KA1 - KA2):
Su activación genera un efecto similar al que se produce
por excitación del primer tipo de receptor AMPA, pero no es afectado por el
zinc. La permeabilidad al Ca++ es para versiones terminadas en GluR5 y
GluR6.
trans-ACPD (metabotrópico : mGluR1 - mGluR6):
mGluR1 y mGluR5 actúan sobre la proteína Gp, produciendo
la movilización intracelular de Ca++ y activación de la proteínkinasa C. Su
activación conduce a una excitación lenta con posible potenciación a largo
plazo. Los otros receptores mGluR inhiben la adenilciclasa. Un estudio
reciente sobre la actividad del receptor mGluR1 en neuronas dopaminérgicas del
cerebro medio, permitió observar que el glutamato no sólo se comporta como un
neurotransmisor excitatorio ; una rápida elevación y breve duración del
glutamato liberado en la sinápsis puede mediar un efecto inhibitorio por el
aumento de la conductancia de K+ (Fiorillo & Williams, 1998).
4. Acciones:
A través de la despolarización de larga duración de los
receptores NMDA, se postula que podría estar implicado en funciones de
memoria, aprendizaje y plasticidad neuronal, así como en la guía de la
migración neuronal, sinaptogénesis, representación espacial y
auto-organización cortical en edades tempranas del desarrollo (Komuro &
Rakic, 1993 ; Bliss & Collingridge, 1993). Una sustancial evidencia indica
que los receptores mGluRs tienen papel importante en el desarrollo de la
plasticidad. Su activación además, puede tener efectos neuroprotectores o
neurotóxicos (Cotman et al., 1995).
5. Patología:
La lesión de vías corticoestriales y corticotalámicas
podría participar en las alteraciones propias de la esquizofrenia. La lesión
de vías hipocámpicas (región CA3) puede ser importante en la etiología de la
demencia. La entrada masiva de Ca++ permitida por los receptores de glutamato
cuando se estimulan excesivamente, podría conducir a una excitotoxicidad con
lesión y muerte neuronal (principalmente en la vida temprana) como la
apreciada en la esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad de Parkinson,
enfermedad de Huntington o enfermedad de Alzheimer (Coyle & Puttfarcken,
1993). El bloqueo de receptores NMDA o su disfunción o disregulación puede
permitir a expresión de esquizofrenia en individuos constitucionalmente
predispuestos (Choi, 1988).
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GLICINA |
Es un aminoácido no esencial en la dieta proveniente de la
serina y del glioxilato, abundante a nivel de la materia gris de la médula
espinal donde se comporta como inhibidor de la excitabilidad de las
motoneuronas a través de las interneuronas. Al SNC sólo accede por difusión
pasiva a través del LCR pues no atraviesa la barrera hematoencefálica.
Interactúa con dos tipos de receptores unidos a canales
iónicos (Cl -) constituidos por tres subunidades a y dos subunidades b: 1)
inhibitorio (o sensitivo a la estricnina) y 2) sitio de reconocimiento para la
glicina en receptores NMDA (no sensibles a la estricnina) (Greenamyre &
Porter, 1994), donde podría atenuar los síntomas negativos y cognitivos de la
esquizofrenia en sujetos resistentes a los antipsicóticos. Además de la
glicina, la b-alanina, taurina, L-alanina, L-serina y prolina muestran alguna
afinidad. El bloqueo con estricnina del receptor inhibitorio lleva a
excitación y convulsiones.
Se ha demostrado una recaptación dependiente de Na+ y de
alta afinidad en células de la glía y neuronas, a nivel de la corteza,
cerebelo, hipotálamo, retina y tallo cerebral (Javitt & Zukin, 1995).
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NEUROPÉPTIDOS |
Los neuropéptidos son cadenas de una extensión variable
aunque corta (entre 2 y menos de 90 aminoácidos). Un péptido mayor de 90
aminoácidos hace parte ya del grupo de las proteínas. Se sintetizan en el
aparato de Golgi como precursores sometidos a la acción de varias enzimas que
finalmente dan lugar a uno o varios péptidos. Como neurotransmisores tienen
diversas funciones como el comportamiento, termoregulación, apetito, sed,
sexo, sueño, locomoción, memoria, aprendizaje, desarrollo neural y respuestas
al estrés y al dolor.
Pueden actuar por mucho más tiempo que las catecolaminas
ya que no son tan rápidamente degradados o recaptados. Son degradados por
peptidasas de diferentes clases, pero en algunos casos los fragmentos
resultantes pueden conservar alguna actividad. Muchos autores sin embargo,
cuestionan la participación de los neuropéptidos en las funciones previamente
mencionadas, ya que no atraviesan la barrera hematoencefálica en cantidades
suficientes y se requieren cantidades elevadas (nanomoles) que no son las
encontradas normalmente con los neuropéptidos (picomoles). Pero debe tenerse
en cuenta que un efecto puede ser desencadenado por uno o más neuropéptidos
que interactúan con múltiples receptores; adicionalmente los segundos
mensajeros podrían ser comunes y aunque el inicio de acción es más lento, la
actividad es más prolongada que con las monoaminas (minutos vs. segundos).
Se encuentran en el hipotálamo en altas concentraciones
(TRH, CRF, somatostatina y neurotensina), en el hipocampo - giro dentado
(somatostatina), en neuronas dopaminérgicas (neurotensina), en neuronas
serotoninérgicas (TRH, sustancia P), y en neuronas GABA (somatostatina).
Participan además en varías vías como la amígdalomesencefálica [núcleo
parabraquial] (neurotensina, somatostatina, CRF), núcleo parabraquial-amígdala
(neurotensina) y en locus coeruleus-hipotálamo (CRF). Por su ubicación
(hipotálamo) participan en la retroalimentación de diferentes ejes
neuroendocrinos y a menudo siguen ritmos circadianos.
Los neuropéptidos también se unen a receptores para
producir sus efectos ; receptores que de la misma manera que los aminérgicos,
deben interactuar con diferentes segundos mensajeros (AMPc, GMPc,
proteínkinasa A y C, fosfatidil inositol, diacilglicerol y Ca++-calmodulina).
Algunos neuropéptidos interactúan con canales de Na+, Ca++ y K+, permitiendo
su apertura o cierre.
Participan en diferentes entidades psiquiátricas; la
somatostatina y el CRF se han encontrado reducidos en las interneuronas de la
corteza cerebral y en LCR en pacientes con enfermedad de Alzheimer, al parecer
por elevadas concentraciones de somatostatina-peptidasa. En pacientes con
melancolía, la CRF y la TSH se encuentran incrementadas en LCR. En
esquizofrenia no se han detectado alteraciones mayores; sin embargo la
neurotensina puede estar severamente alterada en esquizofrenia, e incluso
incrementada, cuando se administra un tratamiento con antipsicóticos
(Nemeroff, 1991).
Las encefalinas son los péptidos opioides más ampliamente
distribuidos en el sistema nervioso (interneuronas en el cuerno dorsal de la
médula, striatum, caudado, putamen, globus pallidus, sistema límbico, núcleo
del tracto solitario). Actúan sobre diferentes tipos de receptores : mu ,
delta (inhiben el AMPc y activan canales de K+) y kappa (inhibe canales de
Ca++). En cuanto a sus efectos clínicos, los receptores m se especializan en
analgesia, euforia e indiferencia ante el estrés anticipado. Los receptores
delta ubicados en el sistema límbico producen efectos de euforia, pero cuando
se ubican en otras localizaciones producen analgesia y sedación. Los kappa al
ser estimulados producen un efecto antitusígeno, analgésico y sedativo. Los
receptores sigma no son verdaderos receptores opioides ; son estimulados por
la fenciclidina (PCP) y son contribuyen a los efectos disfóricos y
alucinatorios que acompañan la administración de dicha sustancia y que han
sido atribuidos en primera instancia a la transmisión serotoninérgica
(Reisine, 1994).
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.
Los receptores son cadenas polipeptídicas que atraviesan
varias veces la membrana celular formando asas y cubriendo así una importante
extensión. Los aminoácidos que conforman el sitio de unión se ubican en la
cara extracelular. Se calcula que existe DNA humano para codificar hasta 5000
receptores diferentes y menos del 10% son ahora conocidos (Kenakin, 1996). Aún
así, las concentraciones de los receptores en el SNC se miden en el rango
fentomolar (picomoles del receptor por gramo de tejido).
Los receptores pueden ser detectados y medidos en forma
indirecta por técnicas autoradiográficas o imagenológicas [PET] (estudios con
radioligandos que permiten localizar sus sitios de unión), por técnicas
inmunohistoquímicas (que localizan las proteínas del receptor) o por detección
de su RNAm en técnicas de hibridización in situ (que permiten una localización
selectiva de los cuerpos celulares que producen los RNAm). Además, los
receptores humanos pueden ser transfectados en otras células para estudiar su
comportamiento en un medio diferente. Los receptores pueden ubicarse en el
telodendrión (autoreceptores), en el soma neuronal o sus dendritas
(somatodendríticos) y en la célula postsináptica; algunos se ubican a nivel
intracelular como los receptores de hormonas (Wilcox & González,
1995).
Los receptores tienen una especificidad de unión por un
ligando particular en virtud de su conformación molecular (sitios de alta
afinidad). Esto no implica que el ligando no pueda unirse a otros receptores
con una menor afinidad (unión no específica), produciendo efectos diversos o
bloqueando la acción de otros ligandos. Para determinar la afinidad
ligando-receptor se utilizan medidas como el Bmáx., que se refiere a la
capacidad máxima de unión en proporción directa con la densidad de receptores
estimada, y la constante de disociación (Kd), la cantidad necesaria de un
ligando natural para desplazar a un ligando marcado, previamente administrado,
de la mitad de los receptores que ocupa (Dean et al., 1993).
Se han identificado varias superfamilias de receptores:
ligados a los canales iónicos, asociados a una proteína G, con acción
proteín-tirosinkinasa (PTK), con actividad enzimática intrínseca (tipo
fosfatasa o kinasa que activan GMPc o se autofosforilan en un sitio catalítico
como la insulina o los factores de crecimiento (FC)) y receptores
intracelulares (para hormonas lipofílicas pequeñas como esteroides, tiroxina o
ácido retinoico). También se han detectado receptores para
inmunomoduladores.
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RECEPTORES DE CANALES IÓNICOS |
Los canales iónicos están presentes en las membranas
celulares en baja cantidad. Son utilizados por los neurotransmisores que
conducen a rápidos cambios postsinápticos y median el flujo de información
detallada como los patrones de tipo sensorial, la asociación entre modalidades
sensoriales o la respuesta motora. Están conformados por cinco subunidades en
forma de una estructura pentamérica circular con un poro en el centro. La
subunidad a ha sido identificada como el sitio de unión de la acetilcolina en
el receptor nicotínico. A su vez, las subunidades están conformadas por cuatro
secuencias intramembranales (M1-M4), por grupos amino y carboxi terminales. Un
simple cambio en la conformación del canal lo abre, permitiendo el flujo de
millones de iones por segundo a través de la membrana plasmática. Existen
canales iónicos ligados a los cambios de voltaje en la membrana, otros unidos
a ligandos intracelulares como el Ca++, AMPc, GMPc o ácido araquidónico y
otros regulados por la activación de receptores ligados a proteína G, que al
descomponerse en subunidad a o subunidad bg los activa (G-alfa al canal de
K+Ach y G-betagamma al canal de K+ATP, p.ej.) (Wickman & Clapham,
1995).
La acetilcolina (receptor nicotínico), serotonina (r.
5-HT3) y el glutamato, respectivamente, permiten el paso de Na+, K+ y Ca++ a
través de la membrana (canales iónicos) con la consiguiente despolarización.
El GABA-A y la glicina permiten el paso de Cl- con la subsecuente
hiperpolarización (Dean et al., 1993).
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RECEPTORES ASOCIADOS A LA PROTEÍNA G |
Estos receptores constan de una cadena polipeptídica que
contiene siete secuencias intramembranales que forman a hélices de 22 a 24
residuos hidrofóbicos, enlazados por seis asas, tres de ellas en el espacio
extracelular y otras tres a nivel del citosol. Además poseen dos secuencias
terminales, una con un grupo amino extracelular (NH2) y otra con un grupo
carboxi intracelular (COO-). La tercera
asa (intracelular, entre la quinta y sexta secuencia intramembranal) y el
grupo terminal COO-, interactúan con la proteína G en el citosol (Manji, 1992
; Dean et al., 1993). Por otro lado, la interacción con el ligando se hace a
través de 1) los residuos de serina en la quinta secuencia intramembranal que
interactúan con el anillo catecol de las catecolaminas o el grupo indol de la
serotonina por medio de puentes de hidrógeno ; 2) con el residuo aspartato en
la tercera secuencia intramembranal que se une al grupo amino de las
monoaminas por medio de un enlace iónico y, 3) con un residuo fenilalanina en
la sexta secuencia intramembranal que se une al anillo catecol por interacción
hidrofóbica (Strader et al., 1994).
La unión del ligando al receptor permite la activación de
una proteína ligada a la membrana celular llamada proteína G por su unión a
nucleótidos de guanina : GDP y GTP. Esta proteína es un heterotrímero
conformado por la asociación de las subunidades G-alfa y G-betagamma (Manji,
1992). En el estado inactivo, la subunidad G-alfa de la proteína G encierra en
su interior una molécula de GDP, la cual no puede ser liberada por el
impedimento físico impuesto por el contacto estrecho de la subunidad
G-betagamma. El receptor activado provoca la disociación de las subunidades de
la proteína G y la salida del GDP. Luego el GTP se une al complejo receptor -
G-alfa y provoca un cambio conformacional que permite la liberación de la
subunidad G-alfa y su unión al GTP formando un complejo G-alfa - GTP. Ya libre
el complejo G-alfa - GTP puede interaccionar con la adenilciclasa o la
fosfolipasa C para iniciar la cascada de segundos mensajeros (Iiri et al.,
1998)
.
Las proteínas G están ligadas a cuatro cascadas de
segundos mensajeros que pueden funcionar en forma individual o en forma
interactuante confiriéndole una mayor complejidad a la acción : 1) proteínas G
ligadas a canales y que regulan su permeabilidad ; 2) ligadas al AMPc o al
GMPc ; 3) ligadas al sistema fosfatidil inositol y, 4) ligadas a fosfolipasas
que hidrolizan fosfolípidos de membrana a ácido araquidónico (Neer &
Clapham, 1988). Los receptores pueden clasificarse según el tipo de proteína G
con la que se acop | | | | | | | | | | | | | | | | |