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estructuras químicas

La efectividad de los antipsicóticos se asociaba
inicialmente con la capacidad para producir efectos adversos a nivel del SNC
(rigidez), por lo que inicialmente fueron llamados neurolépticos (Flügel,
1953). Pero Brooks en 1956 sugirió que los efectos terapéuticos no dependían
de la disfunción extrapiramidal (Stanilla J & Simpson G. Textbook of
psychopharmacology. American Psychiatric Press. Washington, 1995). Hoy en
día, la aparición de nuevos antipsicóticos llamados atípicos precisamente
por carecer de tales efectos, ha demostrado la irrelevancia de tal
apelativo. El relanzamiento de Clozapina en 1989 en la mayoría de los países
del mundo luego de su descontinuación en 1975 (excepto en Colombia y en
Argentina), acompañado de la gran eficacia mostrada por esta molécula en
esquizofrenia refractaria en estudios que se continuaron desarrollando tras
su retiro, incentivó el desarrollo de nuevos antipsicóticos.
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FARMACOCINÉTICA |
· La absorción de los antipsicóticos por vía I.M. es más
rápida(0.5 - 1 hora) que por vía oral (2 a 6 horas).
· La biodisponibilidad es mayor por vía parenteral (IM o
IV). La cafeína, los antiácidos, el cigarrillo y los alimentos alteran la
biodisponibilidad de la vía oral.
· Atraviesan adecuadamente la barrera hematoencefálica
(excepto el Sulpiride).
· Son metabolizados en el hígado y eliminados por orina.
Muchos metabolitos son activos. Los niños metabolizan estas sustancias más
rápidamente que los adultos, pero requieren niveles plasmáticos más bajos
para la eficacia (Whitaker A & Rao U. Psychiatr Clin North Am 1992;
15:243-276).
· Los niveles plasmáticos tienen cierta utilidad clínica
para identificar no respondedores.
· t.máx. = 30 min. a 1 hora (I.M.) y 2-6 horas (V.O.);
alcanzan el estado de equilibrio o meseta a los 3-5 días (7-14 días con
Sertindole). Vd = entre 10 y 35 Lt / kg. (en el caso de la Clozapina, la
Ziprasidona y el Risperidone es mucho más bajo = 1 a 5 Lt / kg.). Vida media
promedio = 10-35 horas (puede ser tan alta como 105 horas en el caso de la
Clozapina o de 200 horas con Sertindole). La U.A.P. es elevada en la mayoría
de los antipsicóticos (exc. Quetiapina = 83%).
· Antipsicóticos como Olanzapina, Flufenazina,
Haloperidol, Aripiprazol y Sertindole pueden administrarse una sola vez al
día, pero Tiapride, Loxapina, Tioridazina, Perfenazina, Clorpromazina,
Risperidone, Clozapina y Quetiapina deben administrarse en dosis divididas.
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FARMACODINAMIA |
· Al iniciarlos, se produce un incremento del ácido
homovalínico (HVA) en líquido cefalorraquídeo por un incremento en el
recambio de dopamina debido al bloqueo de los receptores dopaminérgicos.
Posteriormente se produce una disminución en el recambio y la tasa de
disparo de las neuronas dopaminérgicas con la aparición de los efectos
antipsicóticos (Davidson et al. Arch Gen Psychiatry 1991; 48:910).
· Bloquean competitivamente los receptores
dopaminérgicos D2 en un 65 - 85%, en el sistema límbico y corteza, llevando
a efectos antipsicóticos terapéuticos y a efectos adversos como la
hiperprolactinemia (en el caso de los antipsicóticos típicos, la Risperidona
y el Amisulpride) y el extrapiramidalismo(Farde L et al. Arch Gen Psychiatry
1992; 49:538-544). Estos efectos están relacionados con la afinidad por
diferentes tractos dopaminérgicos como el A9 (nigroestriatal), A10
(mesolímbico) y A12 (tuberoinfundibular)
,
así como de la unión relativa de los antipsicóticos a los receptores D2 en el tracto
nigroestriatal (Seeman P, et al. Mol Psychiatry 1998; 3:123-134; Lawler C,
et al. Neuropsychopharmacology 1999; 20:612-27; Corbett R, et al. CNS Drug
Reviews 1997; 3:120-47
.
· Las afinidades de los APs por diferentes receptores
según su constante de inhibición (Ki) expresada en nanomoles se presenta en
la siguiente tabla. En fondo negro se aprecian los receptores sobre los que
cada uno de estos medicamentos presenta mayor afinidad (menor Ki) y en gris
los que presentan moderada afinidad (Schotte et al., 1996; Bymaster et al.,
1996a; and Arnt and Skarsfeldt, 1998. Other data from Clineschmidt et al.,
1979; Coupet and Szuchs-Myers, 1981; Inoue et al., 1997; Kato et al., 1990;
Meltzer, et al., 1989; Peroutka and Snyder, 1980; Perry et al., 1983; Roth
et al., 1992; and Van Tol et al., 1991. Iloperidone from Subramanian;
aripiprazole in part from Lawler et al., 1999; Jordan S et al., 2002;.Yokai
et al., 2002)
.
· Antagonismo D2 = efecto sobre síntomas positivos
[todos los antipsicóticos]; Agonismo 5-HT1A: efecto deletéreo en cognición
[Aripiprazol]; Antagonismo 5HT2A: efecto favorable en cognición por
normalización del funcionamiento NMDA [todos los atípicos y clorpormazina];
Antagonismo 5-HT2C: aumento del apetito [clozapina, olanzapina]; Antagonismo
alfa 1: efecto sedante y mejoría de memoria de trabajo bajo estados de
estrés [todos los antipsicóticos atípicos]; Antagonismo alfa 2: hipotensión
[risperidona]; Efecto anticolinérgico central: compromiso de funciones
cognoscitivas [clozapina]; Antagonismo H1: sedación, aumento de apetito
[atípicos y clorpromazina]; Antagonismo 5-HT6: elevación de acetilcolina en
espacio sináptico en corteza prefrontal e hipocampo (mejoría
cognoscitiva)[olanzapina y clozapina] (Bymaster FP, et al.
Neuropsychopharmacology 1996;14:87-96; Schotte A, et al. Psychopharmacology
(Berl) 1996;124:57-73; Lawler C, et al. Neuropsychopharmacology
1999;20:612-27; Corbett R, et al. CNS Drug Reviews 1997;3:120-47)
.
· A veces, dosis elevadas llevan a la disminución del
efecto terapéutico por la propiedad de "ventana terapéutica". Estos es
particularmente válido para Haloperidol, cuya ventana terapéutica va de 5 a
12 ng./ml. (Volavka J, et al. Arch Gen Psychiatry 1995; 52:837-845). Sin
embargo, otros autores como Doddi et al., no encuentran relación alguna
entre los niveles plasmáticos y el curso clínico en esquizofrenia (Doddi S,
et al. J Clin Psychopharmacol 1994; 14:187-195).
[Ver niveles
plasmáticos de los antipsicóticos].
· Los antipsicóticos en general, poseen actividad
psicoléptica, con mejoría de los síntomas positivos, normalización de la
actividad psicomotora y actividad ansiolítica (ataraxia). Los antipsicóticos al ser comparables en su efecto
terapéutico sobre síntomas positivos, pueden ser intercambiados entre sí,
teniendo en cuenta la potencia comparativa con 100 mg de Clorpromazina como
se esquematiza en el siguiente cuadro (adaptado de Zito 1994 & Kane
1996)
. Los antipsicóticos
atípicos se han asociado además con el control de síntomas negativos
(primarios y secundarios), síntomas depresivos, disfunción cognoscitiva y
comportamiento suicida.
· Aún no se conoce con precisión el mecanismo por el
cual los APs ejercen sus efectos sobre diversos síntomas de la esquizofrenia
y en algunos casos de los trastornos del afecto y ansiedad. Sin embargo, la
selectividad sobre vías dopaminérgicas A10 (mesolímbicas) reduce el riesgo
de extrapiramidalismo (extrapiramidalismo y discinesia tardía); el bloqueo de los efectos antagonistas
de receptores glutamátérgicos NMDA como el “polvo de ángel” (PCP =
fenciclidina), explica el efecto sobre síntomas positivos, negativos y
cognoscitivos; el aumento de acetilcolina en hipocampo y corteza prefrontal,
la mejoría cognoscitiva; y el aumento de serotonina y noradrenalina en corteza
prefrontal (CPF), la mejoría en síntomas depresivos. Además, el aumento de la
expresión de genes de respuesta temprana como el c-fos en la diferentes áreas
cerebrales confirma que los efectos de estos medicamentos trasciend el clásico
sistema mesolímbico dopaminérgico. Efectos más recientemente descubiertos
como la inhibición de la recaptación de monoaminas y el agonismo parcial
podrían explicar la mejoría en depresión y la reducción en a tasa de síntomas
extrapiramidales, respectivamente.
Principio de página
INDICACIONES Y PRECAUCIONES
|
.
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INDICACIONES GENERALES |
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(No necesariamente aprobadas por las entidades regulatorias de cada país, pero con algún grado de evidencia publicado)
· Esquizofrenia (episodios agudos y mantenimiento)
· Trastornos delirantes
· Episodios maníacos agudos [clásicos, mixtos o por
ciclado rápido] (Haloperidol, Olanzapina, Risperidona, Quetiapina,
Aripiprazol, Ziprasidona)
· Trastorno de la Tourette
· Psicosis inespecíficas
· Depresiones psicóticas (asociados a un
antidepresivo)
· Psicosis tóxicas y orgánicas (delirum)
· Enfermedad de Huntington
· Retardo mental (agresividad)
· Trastorno esquizoafectivo
· Autismo
· Balismo
· Hipo crónico intratable (haloperidol)
· Anestesia (Droperidol)
· Trastorno obseso-compulsivo refractario a ISRS
· Trastorno de personalidad limítrofe
· Abuso y dependencia a alcohol y cocaína
· Trastornos comportamentales asociados a las
demencias
|
PRECAUCIONES |
· La descontinuación abrupta de los antipsicóticos
incrementa los riesgos de recaídas y recurrencias.
· Embarazo; las Butirofenonas y Butilpiperidinas, son
las más seguras. No deben usarse Fenotiazinas alifáticas. La Clozapina es
ubicada en categoría B por la FDA pero debe tenerse precaución en el tercer
trimestre por la hipotensión que produce. Los otros antipsicóticos atípicos
se ubican en la categoría C.
· Discrasias sanguíneas. Solicitar recuento de células
sanguíneas (granulocitos, con el uso de antipsicóticos de baja potencia y
Clozapina).
· Trastornos cardiovasculares. Las fenotiazinas
alifáticas producen hipotensión y se ha demostrado una asociación entre el
uso de tioridazina, aertindol, ziprasidona y quetiapina (asociada a un
inhibidor de la CYP3A4) con prolongaciones significativas del intervalo QTc.
Se sugiere solicitar un EKG de base en pacientes de edad y en aquellos con
antecedentes cardiovasculares. la clozapina se ha asociado a
cardiomiopatía.
· Enfermedad de Parkinson. Debido a los efectos
extrapiramidales se recomienda utilizar dosis muy bajas de antipsicóticos
atípicos (preferiblemente Quetiapina) y evitar a toda costa el uso de
convencionales.
· Hiperglicemia y diabetes mellitus. Algunos reportes de
caso sugieren la asociación de antipsicóticos atípicos con la aparición de
hiperglicemia y diabetes mellitus. Sin embargo, debido a la alta prevalencia
de DM II en pacientes con esquizofrenia y trastorno bipolar y al aumento de
dicha condición en la población general, se requieren más estudios para
confirmar dicha asociación.
· Epilepsia y otros trastornos convulsivos. La clozapina
disminuye en forma significativa el umbral convulsivo.
· Glaucoma, hipertrofia prostática, retención
urinaria.
· Trastornos hepáticos y renales (usualmente
transitorios); solicitar pruebas de función hepática y renal.
· No es recomendable combinar antipsicóticos. Ningún
estudio ha probado la eficacia de la combinación de antipsicóticos en
pacientes refractarios a la monoterapia. Por el contrario, dichas
combinaciones se asocian a un mayor número de ventos adversos y costos.
· Existe un riesgo potencial de interacciones
medicamentosas cuando los antipsicóticos son administrados concomitantemente
con alcohol, antidepresivos, anticonvulsivantes, benzodiacepinas, tabaco o
antiarrítmicos.
· Presentan un índice terapéutico alto, pero deben darse
dosis bajas en ancianos y pacientes con hepatopatías.
Principio de página
|
.
Los eventos adversos de los medicamentos antipsicóticos
podrían dividerse en términos genrales en dos grupos: Aquellos propios de los
antipsicóticos de primera generación [Trastornos del movimiento como
distonía, bradicinesia, temblor, acatisia, coreatetosis; Anhedonia;
Sedación; Ganancia de peso moderada; Disregulaciones de la temperatura,
poiquilotermia: frío en ambientes fríos, cálido en ambientes cálidos;
Hiperprolactinemia, con galactorrea y amenorrea en mujeres y ginecomastia en
hombres, disminución de la función sexual en ambos géneros; Hipotensión
postural; Manchas/quemaduras solares; Prolongación del intervalo QTc, riesgo
de arritmias potencialmente fatales (con tioridazina)], y aquellos que
caracterizan en mayor o menor medida a los antipsicóticos de segunda
generación [Moderada a severa ganancia de peso (con olanzapina y clozapina);
Diabetes mellitus (debatido y sugerido sólo por estudios retrospectivos y análisis
de casos); Hipercolesterolemia (hipertrigliceridemia); Sedación;
Trastornos del movimiento moderados (risperidona, aripiprazol, ziprasidona);
Hipotensión postural; Hiperprolactinemia (con risperidona); Convulsiones
(con clozapina); Salivación nocturna (con clozapina); Agranulocitosis (con
clozapina); Miocarditis (con clozapina); Opacidades oculares (con
clozapina)] (Freedman. NEJM 2003; 349:1738-1749).
|
EXTRAPIRAMIDALISMO |
Los síntomas extrapiramidales (SEP) se presentan hasta
en un 75% de los pacientes que reciben antipsicóticos convencionales (Casey
DE. Int Clin Psychopharmacol 1995; 10:105-114). Puede tener un efecto
negativo significativo en el tratamiento, por una pobre aceptación por parte
del paciente (46% de los casos), exacerbación de síntomas psiquiátricos,
violencia e incluso riesgo suicida (Van Putten T et al. Arch Gen Psychiatry
1981; 38:187). Los SEP Debido al bloqueo del 75% a 80% de los receptores D2
en cuerpo estriado e inactivación de las neuronas dopaminérgicas en
sustancia nigra que resulta en un incremento relativo en la actividad
colinérgica (Snyder S et al. Arch Gen Psychiatry 1974; 31:146). Otros
neurotransmisores implicados en el funcionamiento y equilibrio de los
ganglios basales son el glutamato, el GABA, la serotonina, la noradrenalina,
la histamina, la colecistocinina, la somatostatina, la oxitocina, la
sustancia P y la dinorfina (Borison RL. J Clin Psychiatry 1978;
48(suppl.):7-12). Adicionalmente se ha encontrado una disminución en los
niveles séricos de Ca++, ion fundamental en la función del sistema
colinérgico y en el metabolismo de la dopamina (Stanilla J & Simpson G.
Textbook of psychopharmacology. American Psychiatric Press. Washington,
1995).
Ayd, en más de 3000 pacientes esquizofrénicos tratados
por espacio de 6 años, encontró una prevalencia del 38% para SEP similar a
la informada posteriormente por Chakos et al. (Ayd FJ. JAMA 1961;
175:1054-1060; Chakos MH et al. Psychopharmacol Bull 1992; 28:81-86). Sin
embargo, no todos los antipsicóticos convencionales conllevan altas tasas de
extrapiramidalismo. Un estudio mostró una ausencia casi completa de este
tipo de eventos en un grupo de pacientes tratados con Tioridazina (178
mg./día en promedio) (Realmulto GM, et al. Am J Psychiatry 1984;
141:440-442). En general, la incidencia acumulativa de SEP se incrementa a
medida que se prolonga el tratamiento con antipsicóticos clásicos. Los SEP
por uso de antipsicóticos pueden observarse tan pronto como en la primera
semana en el siguiente orden de aparición: distonía > parkinsonismo >
acatisia
.
El tratamiento de los SEP consiste en seguir una serie
de pasos: 1) disminución de las dosis de antipsicóticos (poco recoendable);
2) sustituir por un antipsicótico atípico de bajo riesgo extrapiramidal
(primera opción); 3) adicionar un agente anticolinérgico (esperar inicio de
respuesta a los 3-10 días); 4) adicionar Amantadina en combinación con los
anticolinérgicos o como agente único; 5) adicionar BZD o beta-bloqueadores
en caso de acatisia; 6) suspensión del antipsicótico en caso de
manifestaciones extrapiramidales severas como síndrome neuroléptico maligno
o distonías agudas.
La profilaxis con antiparkinsonianos desde el inicio de
la terapia con antipsicóticos clásicos se utiliza en pacientes con altas
dosis de antipsicóticos, administración I.M., género masculino y trastornos
afectivos. El tiempo de administración debe ser mínimo de 10 días a 2 meses.
La incidencia de distonía aguda con el uso de antipsicóticos convencionales
puede ser reducida en forma significativa con el uso de anticolinérgicos
profilácticos en poblaciones de riesgo como los menores de 35 años de edad
(Keet et al, Arch Gen Psychiatry 1993)
. La
administración de medicación anticolinérgica no está, sin embargo, exenta de
riesgos y los pacientes pueden presentar desde visión borrosa y boca
seca hasta reaparición de la síntomatología psicótica, cuadros delirantes
severos y compromiso de la función cognoscitiva (Cahan RB & Parrish
DD. Am J Psychiatry 1960; 116; Klett CJ & Caffey E. Arch Gen Psychiatry
1972; 26:374; Van Putten T. Arch Gen Psychiatry 1974; 31:67-72; Johnstone et
al. Psychological Medicine 1983; 13:513-527)
.
El desarrollo de los SEP es significativamente mayor con
los llamados antipsicóticos potentes (incisivos) como el Haloperidol y la
Flufenazina (Sweet C. Am J Psychiatry 1975; 132:532-534). La edad, el
género y el tiempo de administración también se constituyen en factores
determinantes de la incidencia de SEP. Se ha demostrado que la
capacidad de los antipsicóticos atípicios de ser bien tolerados respecto a
estos eventos adversos radica en varios factores como inhibir en mayor
proporción la tasa de disparo de neuronas dopaminérgicas tipo A10
(mesocorticales) que la de neuronas dopaminérgicas tipo A9 (nigroestriales),
la disminución de la neurotransmisión serotoninérgica por antagonismo 5-HT2A
y una mayor capacidad de disociación tras la unión antagonista con el
receptor D2 (Stanilla & Simpson, 1995; Stockton & Rasmussen, 1996)
.
1. Distonías agudas:
Son movimientos incoordinados por espasmos musculares y
posturas anormales de las extremidades, de los cuales el paciente es
consciente; se presentan principalmente en hombres jóvenes (31% vs. 2% en
pacientes entre 60 y 80 años) (Addonizio G & Alexopoulus GS. Am J
Psychiatry 1988; 145:869-871). Los sitios más comunes de presentación son en
su orden la boca (trismus, apertura involuntaria, protrusión y torsión
lingual), ojos o nuca (tortícolis, crisis oculogiras) y tronco; en los niños
se presentan más frecuentemente a nivel de extremidades (Sweet C. Am J
Psychiatry 1975; 132:532-534). También pueden presentarse espasmo
laríngofaríngeo con disfagia, disfonía y disnea... Estos síntomas aparecen
en los primeros 4-7 días al uso de dosis iniciales elevadas o aumentos
súbitos de la medicación o por una reducción de la medicación usada para
tratar (prevenir) los síntomas agudos extrapiramidales (agentes
anticolinérgicos, p.ej.). Posiblemente se deben a un estado de
hipodopaminergia aguda a nivel de los ganglios basales o a un disbalance
entre el recambio presináptico de dopamina y el bloqueo de los receptores
postsinápticos. Son también más frecuentes en pacientes con
hipoparatiroidismo o hipocalcemia (Arana GW et al. Am J Psychiatry 1988;
145:993-996). La profilaxis con anticolinérgicos parece, por este motivo,
justificada en hombres jóvenes que van a recibir antipsicótcios
convencionales (en todo caso siempre es preferible el tratamiento con
antipsicóticos atípicos). El anticolinérgico usado como medida profiláctica
puede ser descontinuado después de varios meses de tratamiento antipsicótico
sin que esto suponga la reaparición de la distonía (Klett CJ & Caffey E.
Arch Gen Psychiatry 1972; 26:374).
Frecuencia: 2.3-10% (Ayd FJ. JAMA 1961;
175:1054-1060).
Tratamiento: Difenhidramina, 25-50 mg I.M. o
V.O.; Diazepam, 20-30 mg I.V.; Biperideno, 1 ampolla I.M. o I.V. lenta;
Benztropina, 1-2 mg I.V. o I.M (vida media de 12-15 horas). En niños puede
ser más recomendable la disminución de las dosis que el empleo de
anticolinérgicos o puede darse Benztropina a dosis de 1-2 mg./día.
2. Acatisia:
El efecto adverso más frecuente, manifestado como
sentimiento de agitación e inquietud motora de miembros inferiores con
dificultad para permanecer sentado (Braude WM et al. Br J Psychiatry 1983;
143:139). Aparece entre 5 a 60 días del inicio o incremento de la medicación
o de la reducción de los fármacos utilizados para prevenir o controlar los
síntomas extrapiramidales agudos (anticolinérgicos, p.ej.) (Van Leeuwen AM.
In Criteris for the choice of neuroleptics, 1988).
Frecuencia: 23% (McCreadie, 1992); 76% de los
estudiados por Van Putten con Haloperidol presentaron acatisia al completar
una semana de tratamiento; con Tiotixeno se encontró un porcentaje
acumulativo a las 4 semanas del 63% (Van Putten T et al. Arch Gen Psychiatry
1984; 41:1036). Las mayores tasas de presentación de acatisia con el uso de
antipsicóticos respecto a las tasas de extrapiramidalismo en general, se
debe a que para la presentación de acatisia sólo se requiere bloquear el 60%
a 65% de los receptores D2, lo cual es incluso más bajo que el porcentaje de
bloqueo para obtener el efecto antipsicótico deseado (65% a 75%) (Seeman P.
In Psychopharmacology : Fourth generation of progress. Raven, N.Y. 1995). En
algunos casos la sensación es tan molesta para el paciente que puede
llevarlo a un intento suicida o actos agresivos (Drake RE & Ehrlich J.
Am J Psychiatry 1985; 142:499-501). Los pacientes pueden exhibir los
movimientos típicos de acatisia pero sin la disforia subjetiva
(pseudoacatisia). En casi un 50% de los casos, la acatisia crónica o la
pseudoacatisia puede asociarse a discinesias orofaciales o de extremidades
(Barnes TR & Braude WM. Arch Gen Psychiatry 1985; 42:874-878). Con los
antipsicóticos de segunda generación las tasas de acatisia reportados son
variables, siendo aripiprazol y ziprasidona los medicamentos que más se
asocian a este evento adverso, aunque sin la magnitud de lo descrito con los
convencionales.
Tratamiento: Biperideno, Diazepam y beta
bloqueadores como Propranolol, 30-120 mg./día (Atenolol y Metoprolol son
menos efectivos por su menor lipofilicidad) (Lipinski JF et al. Am J
Psychiatry 1984; 141:412-415). Las neuronas noradrenérgicas modulan la
función de los ganglios basales. La disminución en la tasa de recambio de
las neuronas noradrenérgicas que se proyectan al sistema límbico y los
ganglios basales desde el locus coeruleus por el bloqueo de receptores
b-adrenérgicos, explica la eficacia del Propranolol en los pacientes con
acatisia. El antagonismo de estos receptores conduce a un incremento en la
tasa de disparo de las neuronas dopaminérgicas (Lipinski JF et al. J Clin
Psychopharmacol 1988; 8:409-416).
3. Parkinsonismo:
Presentación después de la segunda a cuarta semana de
tratamiento de rigidez muscular (en rueda dentada o continua), con fascies
en máscara, salivación, micrografía, habla monótona, fatiga y temblor de
reposo (que afecta extremidades, cabeza, boca o lengua a un ritmo de 3 a 6
ciclos/seg).
Frecuencia: 15-30% (McCreadie, 1992),
principalmente en mujeres de edad que reciben tratamiento con antipsicóticos
convencionales(Marder S & Van Putten T. In Textbook of
psychopharmacology. American Psychiatric Press. Washington, 1995). La
acinesia, una disminución de la espontaneidad en las expresiones faciales,
el habla o los movimientos corporales con ineptitud social, pérdida de
interés y aplanamiento afectivo, puede llevar a un diagnóstico errado de
esquizofrenia con predominio de síntomas negativos o de depresión psicótica
(Rifkin A. J Clin Psychiatry 1987; 48(suppl.):3-6); sin embargo, la
presencia de sedación y la disminución o ausencia en el cruce de piernas
durante la entrevista permiten sospechar este efecto adverso (Van Putten T
& Marder SR. J Clin Psychiatry 1987; 48(suppl.):13-19). El síndrome del
conejo es una variante del parkinsonismo que es descrita como un efecto
extrapiramidal de inicio tardío presente en menos del 5% de los pacientes
que reciben antipsicóticos por largo tiempo. Se caracteriza por movimientos
regulares y rápidos de la musculatura oral y masticatoria. Responde
adecuadamente a los agentes antiparkinsonianos (Casey DE. Psychiatr Clin
North Am 1993; 16:589-611).
Tratamiento: Biperideno, 2-6 mg/día;
Trihexifenidilo, 4-15 mg/día; es necesario además, disminuir las dosis o
cambiar a un antipsicótico atípico (con excepción de risperidona a dosis
mayores de 6 mg/día). Algunos consideran que es recomendable el uso
profiláctico de rutina de anticolinérgicos concomitantemente, en especial en
hombres jóvenes que reciben antipsicóticos de alta potencia (Arana GW et al.
Am J Psychiatry 1988; 145:993-996). Un metanálisis de 13 estudios en
pacientes con esquizofrenia, mostró que el uso de anticolinérgicos fue mayor
con risperidona que con olanzapina y quetiapina usando haloperidol como comparador (Leucht S, et
al. Schizophr Res. 1999;35:51-68)
. La Amantadina
probó tener menos efectos en la memoria principalmente en ancianos, que el
Trihexifenidilo y la Benztropina (McEvoy JP. J Clin Psychiatry 1987;
48(suppl.):20-23).
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DISCINESIA TARDÍA |
Efecto secundario más grave y a menudo irreversible,
antecedido por otros SEP, que requiere de un tratamiento con antipsicóticos
previo de al menos 3 meses y una persistencia de los movimientos por espacio
de 4 semanas mínimo para su diagnóstico (Marder S & Van Putten T. In
Textbook of psychopharmacology. American Psychiatric Press. Washington,
1995). Consiste en movimientos coreiformes, atetósicos o rítmicos
(estereotipados), de carácter involuntario y tics orales (síndrome
buco-linguo-masticador), de inicio insidioso y que llevan a trastornos en la
deglución y el habla, problemas respiratorios [discinesia respiratoria, con
ritmo irregular y respiraciones poco profundas], anomalías en la marcha,
posturas anormales, disminución de peso (por hiperactividad), fracturas,
ansiedad, depresión y suicidio.
Se presenta principalmente en mujeres de edad avanzada
(mayores de 50 años) (Smith JM & Baldessarini RJ. Arch Gen Psychiatry
1980; 37:1368-1373), o en pacientes con trastornos vasculocerebrales o de
los núcleos basales, o en pacientes con trastornos afectivos que se tratan
con antipsicóticos convencionales, o en aquellos con historia de
extrapiramidalismo temprano y en tratamientos prolongados. También influye
el uso de dosis altas y la disminución o suspensión del tratamiento en forma
abrupta (Kane JM et al. Psychopharmacol Bull 1984; 20:387-389; Morgenstern H
& Glazer WM. Arch Gen Psychiatry 1993; 50). La presencia de diabetes
mellitus parece contribuir al desarrollo del trastorno en el 54.1% de los
diabéticos que consumen antipsicóticos vs. 25.6% para los no diabéticos
(Woerner MG et al. Am J Psychiatry 1993; 150:966-968), pero estos datos no
han podido ser validados por estudios recientes. Las discinesia de retiro
aparecen en las primeras 6 semanas de suspensión del antipsicótico y
desaparecen en los 4 meses siguientes. Son más comunes en gente joven y
deben tomarse como una advertencia de un riesgo importante de discinesia
tardía (Gualtieri CT et al. Psychopharmacol Bull 1982; 18:62-65).
Los movimientos no se presentan durante el sueño o
sedación y se pueden someter a control voluntario, agravándose con el estrés
y el miedo; a veces son transitorios, principalmente en jóvenes, con
duración de 2 a 3 meses; el curso suele ser progresivo y la mayor parte de
las veces, irreversible. Se deben probablemente a un incremento en la
densidad y sensibilidad de los receptores D2 en cuerpo estriado por la
inhibición que ejercen los antipsicóticos y a disminución de la actividad
del ácido glutámico descarboxilasa en la sustancia nigra. También han sido
implicados la disfunción del sistema GABAérgico y la alteración del balance
dopamina/acetilcolina en el striatum (Ebadi M & Srinivasan SK. Pharmacol
Rev 1995; 47:575-604; Maragakis & Rothstein. Arch Neurol 2001
;58:365-70).
Frecuencia: 16% a 21% (Woerner MG et al. J Clin
Psychopharmacol 1991; 11:34-42). La prevalencia podría ser del 5% al año,
10% a los 2 años, 15% a los 3 años y 18.5% después de 4 años, aumentando al
40% después de 8 años de tratamiento continuo con antipsicóticos
convencionales (Kane JM et al. Psychopharmacol Bull 1986; 22:254; Kane JM,
1995). En pacientes geriátricos, sin embargo, la prevalencia promedio es
cercana al 19%: 16% en tratamientos menores de 3 meses (riesgo relativo =
1.62), 29% de 3 a 12 meses (r.r. = 2,89), 30% de 1 a 10 años (r.r. = 3.08) y
41% en usos mayores a 10 años (r.r. = 4.11) (Sweet RA et al. Arch Gen
Psychiatry 1995; 52:478-486; Jeste et al, 2000)
. Finalmente,
es importante tener en cuenta que la discinesia orofacial no siempre es
consecuencia del uso de Antipsicóticos. Los pacientes con esquizofrenia
pueden presentar tasas de Discinesia Tardía de aparición espontánea cercanas
al 15% (Fenton et al. Br J Psychiatry 1997; 171:265-268)
. Por otro
lado, los pacientes con trastornos afectivos presentan un riesgo 2 veces
mayor de discinesia tardía que aquellos con diagnóstico de esquizofrenia
.
Tratamiento: Pobre respuesta al tratamiento
paliativo. Debe suspenderse el antipsicótico convencional y ser remplazado
inmediatamente con uno atípico, como clozapina u olanzapia, que incluso
podrían llevar a una reducción sustancial de los síntomas disquinéticos
(Glazer WM et al. Br J Psychiatry 1990; 157:585-592; Spivak B. et al. J Clin
Psychiatry 1997; 58:318-322; Jeste D. American Psychiatric Association's
53rd annual Institute on Psychiatric Services, 2001). En cuanto a
otros medicamentos se consideran como alternativas la alfa-metil-dopa, que
depleta las vesículas presinápticas con Dopamina, L-dopa, 2-3 gr./día,
Bromocriptina o Pergolida (reducciones del trastorno en sólo el 20% de los
pacientes) (Jeste W. Arch Gen Psychiatry 1982; 39:803-816), Pindolol,
Nifedipina y Verapamilo (?) (Kushnir SL & Ratner JT. Am J Psychiatry
1989; 146:1218-1219; Stedman TJ et al. J Clin Psychopharmacol 1991;
11:43-47), vitamina E (32.5% de mejoría vs. 3% con placebo) (Adler LA et al.
Am J Psychiatry 1993; 150:1405-1407) y la melatonina (Arch Gen Psychiatry.
2001;58:1049-1052). El efecto benéfico de la vitamina E, aunque cuestionado
por varios autores, parece depender de sus propiedades antioxidantes, por lo
que se recomienda más su administración como profiláctico para prevenir los
efectos neurotóxicos de los antipsicóticos (Lohr et al. Schizophr Bull 1988;
14:291-296). La Amantadina dada en combinación con antipsicóticos puede
tener un efecto benéfico en la discinesia tardía, a dosis de 300 mg/día o
más; teniendo en cuenta siempre el riesgo de incrementar la severidad del
cuadro psicótico (Angus S et al. J Clin Psychopharmacol 1997; 17:88-91).
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SÍNDROME NEUROLÉPTICO MALIGNO |
Trastorno de vías dopaminérgicas de aparición rápida
(horas a días) por la prescripción de altas dosis de antipsicóticos
convencionales de alta potencia, por ascensos rápidos en la dosificación en
pacientes jóvenes (< 40 años)(80%) o por la adminsitración concomitante
de Clozapina con Litio y Prolixín con Haloperidol en pacientes con
diagnóstico de trastornos afectivos (Kellam AM. Br J Psychiatry 1990;
157:169-173). Se manifiesta con hipertermia, disfunción autonómica
(sudoración de rápida desaparición, piel pálida, estremecimiento),
hipertonía muscular y delirium (síntomas cardinales); adicionalmente,
disfagia, temblor, incontinencia, taquicardia, hipertensión arterial,
mutismo, disartria, convulsiones, estupor y coma (Adityanjee MD et al. Br J
Psychiatry 1988; 153:107-111). Se debe a un bloqueo de receptores
dopaminérgicos en el cuerpo estriado, hipotálamo y médula espinal que
resulta en alteraciones en la termogénesis regulada por la contracción
muscular, en la disipación del calor y en la disautonomía, respectivamente.
También se atribuye a anormalidades en la función mitocondrial a nivel del
endotelio vascular que daría cuenta de la alteración de la barrera
hematoencefálica, causa de los síntomas neurológicos observados ene estos
pacientes (Ebadi M & Srinivasan SK. Pharmacol Rev 1995; 47:575-604).
Puede llevar a acidosis metabólica, deshidratación, shock cardiovascular,
coagulopatía, mioglobinuria (con insuficiencia renal aguda secundaria),
falla respiratoria (por tromboembolismo pulmonar), lesiones cerebelosas (por
hipertermia), elevaciones de las transaminasas hepáticas, secreción
inadecuada de Hormona Antidiurética (ADH), Creatinfosfocinasa (CPK) mayor de
1000 U/Lt y leucocitosis (Marder S & Van Putten T. Antipsychotic
medications. Textbook of psychopharmacology. American Psychiatric Press.
Washington, 1995).
Incidencia: < 0.9% de los pacientes con
trastorno neuroléptico. Más frecuente en hombres (2:1) y pacientes jóvenes,
incluso ha sido descrito en niños (Merry SN et al. J Am Acad Child
Psychiatry 1986; 25:284-286). Un 30% de los pacientes pueden presentar
recurrencias del SNM, lo que obligaría al uso exclusivo de antipsicóticos
atípicos una vez se presente el primer evento.
Mortalidad: Ha venido en disminución; con una
incidencia del 76% en los 60s, 22.7% en los 70s y 14.9% en los 80s (Shalev A
et al. J Clin Psychiatry 1989; 51:18).
Tratamiento: Suspender antipsicótico; vigilar la
función cardiovascular y renal; corregir disbalances electrolíticos; tratar
la fiebre; aplicar hielo y masajes. El soporte farmacológico se basa en
administrar b-bloqueadores (para disminuir el cronotropismo cardíaco),
bicarbonato o carbonato de calcio (para alcalinizar la orina y prevenir la
polimerización de la mioglobina en los túbulos renales y por ende la falla
renal), calcioantagonistas como el Dantrolene sódico, 25-100 mg c/8-12 horas
por 2 semanas (0.8-2.5 mg/kg c/6 horas I.V.) (para controlar la hipertonía
muscular, teniendo precaución de no administrarlo en pacientes con
insuficiencia respiratoria), dopaminérgicos como la Bromocriptina, 2.5 mg
c/12 horas hasta 10 mg c/8 horas por un máximo de 2 semanas, o la L-dopa o
Amantadina y benzodiacepinas. Los anticolinérgicos se contraindican porque
pueden interferir con la disipación del calor (Belknap SM & Nelson JE.
In Pharmacokinetics and therapeutic monitoring of psychiatric drugs. Thomas
Books. Springfield, 1993). La TEC se utiliza para el manejo de los síntomas
psicóticos durante un episodio de SNM (Hermesh H et al. Acta Psychiatr Scand
1987; 75:237-239).
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OTROS EVENTOS ADVERSOS |
· Leucocitosis, leucopenias (hasta de 3000 células/mm3),
pancitopenia, trastorno de la función plaquetaria, anemia leve,
agranulocitosis (0.1-1/1000, en especial con clozapina).
· Asistolia, hipotensión ortostática, taquicardia (con
fenotiazinas alifáticas).
· Sedación (por el bloqueo H1 a nivel central, con
fenotiazinas alifáticas, clozapina, olanzapina y quetiapina).
· Disminución del umbral convulsivo (fenotiazinas
alifáticas y clozapina).
· Cefalea, síntomas anticolinérgicos (boca seca, íleo
paralítico, retención urinaria, glaucoma, visión borrosa)(con fenotiazinas
alifáticas y clozapina).
· Aumento de peso, hiperglicemia y diabetes(?) (con
antipsicóticos atípicos como clozapina, olanzapina, quetiapina y
risperidona). Este es un evento adverso que ha suscitado varias revisiones
de bases de datos. La mayoría de estas revisiones son retrospectivas, con
muchos sesgos en la exclusión de variables que pudiesen llevar a
interpretaciones erróneas de los resultados y usualmente auspiciados por
compañías farmacéuticas. En los estudios que utilizaron la base de datos del
sistema de veteranos en EUA, los APs de nueva generación parecen no
diferenciarse de los convencionales en cuanto a la incidencia de DM. Sin
embargo, los pacientes menores de 60 años de edad muestran una incidencia
ligeramente mayor de DM con los nuevos APs que alcanza a ser
estadísticamente significativa (Allison DB et al. Am J Psychiatry 1999;
156:1686-1696; Sernyak. Am J Psychiatry 2002; 159:561-566; Kroeze et al.
Neuropsychopharmacology 2003; 28:519-526; Cunningham F et al. Presented at
the International Society for Pharmacoepidemiology and the International
Society of Pharmacovigilance, in Philadelphia on August 24, 2003)
.
· Prueba inmunológica de embarazo positiva (falso
positivo), impotencia (por disminución de la testosterona), disminución del
deseo sexual y amenorrea (por supresión de niveles de FSH y LH y acción
antidopaminérgica), ginecomastia y galactorrea (por hiperprolactinemia) (con
antipsicóticos conveniconales incisivos, amisulpiride y
risperidona)(Kleinberg et al. J Clin Psychopharmacol 1999; 19:57–61)
.
· Hepatopatía (con el uso crónico de
fenotiazinas)(Marder & Van Putten, 1995).
· Hipotensión ortostática por bloqueo alfa-1 que se
presenta principalmente con el uso de fenotiazinas alifáticas y
piperidínicas y risperidona, por lo que se recomienda el uso de muy bajas
dosis en ancianos y en pacientes en tratamiento antihipertensivo.)
· Arritmias (por repolarización) con aumento del QTc,
ondas T invertidas o bífidas o aplanadas, ondas U, aumento del PR y
depresión del ST (tioridazina, ziprasidona, sertindol y quetiapina con el
uso de un inhibidor de la CYP3A4) (Haddad P. Progress in Neurology and
Psychiatry Supplement. 2001; Brown C et al. The Annals of Pharmacotherapy
1993; 33:210-217; FDA Psychopharmacological Drugs Advisory Comitte. Briefing
document for Zeldox. July 19, 2000)
.
· Cardiomiopatía (miocarditis) (clozapina)(Coulter DM et
al. BMJ 2001; 322:1207-1209).
· Acinesia ("apatía por psicolepsia")(haloperidol y
otros incisivos convencionales) (Marder & Van Putten, 1995)
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Tamayo JM. Antipsicóticos en "Psicofarmacologia On-Line" [cited 200_ Mes _]. Disponible en: URL:
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